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La tragedia del Tarajal de los días 30 y 31 de julio sigue dando pasos lentos y llenos de incertidumbre. Tras más de dos semanas, España solo ha logrado identificar a una fracción de las víctimas encontradas en el mar. Las familias esperan respuestas mientras las autoridades encaran obstáculos administrativos y diplomáticos.
Escasa identificación de las víctimas: cifras y contexto
De las 82 personas fallecidas en la avalancha en la frontera de Ceuta, solo se ha podido identificar a seis. Tres de esos casos se confirmaron por huellas dactilares y otros tres por estudios biológicos, según el Instituto de Medicina Legal de Ceuta. El resto permanece sin nombre.
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Fuentes cercanas al Equipo de Identificación de Catástrofes (ECIC) de la Guardia Civil indican que la falta de colaboración exterior complica la labor. Marruecos no ha respondido a las solicitudes de cotejo de las muestras remitidas por el Ministerio del Interior.
Trabajo forense: cómo se intenta poner nombre a los fallecidos

Procedimiento habitual del ECIC
- Entrevistas con familiares para recabar datos personales.
- Recolección de objetos y pruebas: fotos, ropa y móviles.
- Registro de rasgos identificativos: tatuajes, cicatrices e implantes.
- Autopsias y análisis que se integran en una base de datos.
- Cotejo final mediante pruebas genéticas.
La Guardia Civil instaló una oficina de atención cerca de la frontera y abrió un buzón de correo electrónico para denuncias de desaparición. Gracias a esas medidas, algunas familias pudieron facilitar muestras que permitieron la identificación por ADN.
La traba de los bancos de datos internacionales
Cuando las víctimas son de nacionalidad extranjera, los forenses necesitan comparar huellas o perfiles genéticos con bancos de datos del país de origen. Sin esas referencias, la identificación no avanza. Según expertos, si no hay huellas registradas o muestras de referencia, el ADN no puede cotejarse con seguridad.

En este caso, las peticiones oficiales hacia las autoridades marroquíes para obtener esas referencias no han sido atendidas. Eso deja muchos expedientes en espera y retrasa la confirmación oficial a los familiares.
Repatriaciones paralizadas y decisiones judiciales
Los seis cuerpos identificados tampoco han podido regresar a Marruecos. El juzgado de Ceuta completó los trámites necesarios tras los exámenes forenses, pero la delegación marroquí no remitió la documentación para ejecutar los traslados.
Las seis víctimas son hombres procedentes de distintas localidades marroquíes, como Rincón, Larache y Castillejos. Cinco fallecieron ahogados durante la avalancha y uno murió por una parada cardiorrespiratoria en el hospital.
Al haberse superado el plazo legal de conservación de los cadáveres, las autoridades ceutíes preparan su inhumación local. El reparto previsto es:
- Cerca de veinte personas de origen subsahariano serán enterradas en el cementerio católico.
- El resto de los cuerpos irá al cementerio musulmán de la ciudad.
Cooperación selectiva y tensión en la frontera
Mientras Marruecos dificulta la identificación y la repatriación de los fallecidos, muestra otra actitud en materia migratoria. El país vecino ha trabajado para acelerar la devolución de inmigrantes que aún permanecen en Ceuta. Se estima que son alrededor de 10.000 personas.
Además, las autoridades marroquíes refuerzan el perímetro fronterizo para prevenir nuevas entradas masivas. En redes sociales circulan campañas que anuncian otra ola migratoria para este sábado. El Gobierno español da credibilidad a esos avisos y confía en que Marruecos pueda contener los movimientos.












