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- Origen y misión: una agencia pensada para anticipar crisis
- Ausencia de una ley propia: el talón de Aquiles
- Dirección y cultura: por qué no acaba de despegar
- Fuga de profesionales al CNI y pérdida de talento
- Solapamientos y choques institucionales
- Percepción externa: aliados y rivales observan con lupa
- Recursos, presupuesto y expectativas no cumplidas
- Reformas en discusión y posibles vías de mejora
- Impacto operativo y retos inmediatos
Veinte años después de su creación, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas vive una crisis de identidad. Lo que debía ser una pieza clave en la seguridad nacional arrastra problemas de liderazgo, vacío normativo y fuga de talento. La tensión interna crece mientras otros países refuerzan sus servicios militares.
Origen y misión: una agencia pensada para anticipar crisis
El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Cifas) nació en 2004. El objetivo fue claro: ofrecer al ministro de Defensa información precisa sobre riesgos internacionales. También debía apoyar operaciones y asesorar al Estado Mayor de la Defensa.
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Desde su creación, el centro se diseñó para complementar, no sustituir, al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Sin embargo, con los años esa complementariedad se ha ido transformando en competencia y confusión.
Ausencia de una ley propia: el talón de Aquiles
Una de las críticas más repetidas entre militares es la falta de un marco legal sólido. El Cifas funciona con órdenes ministeriales y reales decretos.
- No existe una ley específica como la del CNI.
- La falta de seguridad jurídica limita decisiones operativas.
- Algunos interpretan esta carencia como desinterés político.
Para muchos, esa laguna es más que un defecto técnico. Es una señal de que sucesivos gobiernos no han dimensionado la relevancia que debería tener la inteligencia militar.
Dirección y cultura: por qué no acaba de despegar
El problema no es solo normativo. La estructura de mando y la cultura interna pesan.

En el Cifas no existe una proyección profesional clara. Ser destinado al centro suele considerarse un escalón más dentro de la carrera militar. Eso reduce la especialización.
Además, los jefes suelen llegar desde Estado Mayor. Muchos carecen de experiencia previa en inteligencia.
Un caso que ejemplifica el reto
El actual director, teniente general Antonio Romero Losada, llegó al cargo con amplia experiencia en operaciones. No obstante, asumió el puesto sin trayectoria previa en inteligencia. Su nombramiento fue apoyado estrechamente por la ministra Margarita Robles.
Fuentes consultadas apuntan que la dirección actúa con cautela extrema. Esa prudencia frena iniciativas y desmoraliza a personal con ideas para avanzar.
Fuga de profesionales al CNI y pérdida de talento
En los últimos años varios oficiales y especialistas han pasado al CNI. Buscaban mayor proyección y estabilidad profesional.

- Operadores de unidades especiales y mandos de la agencia se han transferido al CNI.
- El movimiento se intensificó con el auge de las amenazas externas.
- La salida agrava la falta de especialización en el Cifas.
El ritmo de estas salidas contrastó con un aumento de la actividad internacional, como la implicación de España en la crisis de Ucrania.
Solapamientos y choques institucionales
El surgimiento del Centro de Conducción Estratégica, dependiente del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, generó tensiones. Sus funciones a veces coinciden con las del Cifas.
Algunos en la agencia interpretaron esa creación como una muestra de desconfianza interna. En el terreno, la duplicidad complica las relaciones con socios extranjeros.
Percepción externa: aliados y rivales observan con lupa
Las disfunciones internas llegan al exterior. En ocasiones, servicios aliados no saben con quién coordinar.
- Socios militares se encuentran con interlocutores dispersos.
- En operaciones internacionales, la confusión perjudica la eficacia.
- Países como el Reino Unido han avanzado agrupando sus capacidades en un servicio único.
Mientras Madrid debate la estructura, otros Estados fortalecen sus capacidades militares de inteligencia. La reacción rusa y el auge de la influencia china intensificaron la necesidad de coordinación.
Recursos, presupuesto y expectativas no cumplidas
El Cifas dispone de dotación presupuestaria, pero la percepción interna es que el retorno no es el esperado. La falta de liderazgo reduce el aprovechamiento de esos recursos.
Fuentes militares consultadas aseguran que se realizan tareas valiosas. Pero las iniciativas relevantes suelen depender de impulsos individuales. Eso aumenta el riesgo y la dispersión.
Reformas en discusión y posibles vías de mejora
En los círculos castrenses y en la comunidad de inteligencia se barajan varias opciones para reforzar el Cifas.
- Crear una ley específica que regule su funcionamiento y garantice seguridad jurídica.
- Fomentar la especialización mediante carreras profesionales propias.
- Definir con claridad las funciones frente al CNI y otros órganos militares.
- Impulsar un liderazgo con experiencia en inteligencia.
Quienes piden cambios subrayan que no basta con dotación económica. Hacen falta reformas estructurales. La decisión política sobre el futuro del centro es, según las fuentes, imprescindible.
Impacto operativo y retos inmediatos
Las disfunciones afectan a misiones concretas. La coordinación en zonas de despliegue pierde eficacia cuando hay dudas sobre liderazgo.
Asimismo, la ausencia de una carrera profesional especializada complica la retención de analistas y operadores con formación técnica.
En el horizonte cercano se plantea la pregunta de si España apuesta por un Cifas reforzado o mantiene el statu quo.












