Deslealtades

Pero, en mi opinión, lo más importante de esta decisión es el ejercicio de deslealtad que, con el casi absoluto silencio de los barones socialistas y de sus más importantes referentes históricos, está emprendiendo el presidente Sánchez.
Deslealtad al Rey y a la Corona porque pone en manos de los republicanos el futuro de España y de la propia institución monárquica.
Deslealtad a la Constitución porque va a gobernar con el apoyo explícito o la abstención imprescindible de quienes pretenden acabar con el sistema democrático y con el propio texto constitucional, poniéndose en manos de quienes apuestan decididamente por la ruptura y sin hablar siquiera con los partidos constitucionalistas.
Deslealtad con la Justicia porque, por la vía de los hechos está descalificando a los jueces y a los tribunales españoles.
Deslealtad con la ley porque está buscando resquicios para saltársela desde el poder y beneficiar a una parte de la sociedad, ignorando al resto, incluso con un referéndum disfrazado de consulta popular.
Deslealtad con los catalanes porque ha pactado con quienes representan ni siquiera a la mitad de los ciudadanos de esa autonomía y deja al pie de los caballos a la otra mitad.
Deslealtad con Navarra porque ha pactado con una fuerza política, que ni siquiera es mayoritaria en esa comunidad autónoma, acuerdos que afectan a todos los navarros, sin contar con los que, aunque no gobiernen, han sido los más votados.
Deslealtad con los que crean riqueza en España, empresarios y autónomos, ignorados en este acuerdo.
Deslealtad con los medios de comunicación porque, frente a las promesas de transparencia, no solo ha practicado la opacidad absoluta, sino que no acepta someterse a las preguntas de los periodistas a los que excluye de actos de enorme trascendencia. (Aquí, un mea culpa: si los periodistas que acuden a una rueda de prensa donde no se admiten preguntas, se levantaran, se fueran y no informaran del acto sino de la impudicia democrática, las cosas cambiarían).
Deslealtad con su propio partido, el PSOE, que nunca en esta democracia, la única seria y positiva de nuestra historia, había jugado la carta de negociar, pactar y dar alas a los que quieren romper España.
Y deslealtad, en fin, con el propio Pedro Sánchez que va a poner en marcha como presidente del Gobierno muchas de las cosas que negó cuando era candidato en las últimas elecciones y con socios a los que calificó con extrema dureza.
-Francisco Muro de Iscar-
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