El futuro de Europa

Ahora hay mucha gente encerrada en sus casas y con tiempo para pensar y la ansiedad que provoca la cuarentena forzada, a la hora de pintar cómo será el futuro tiende a buscar los colores más sombríos de la paleta. Es verdad que Europa ha tardado en reaccionar; qué el mal que hacía estragos en China se veía como una amenaza lejana que desaparecería con la misma velocidad de otras gripes anteriores. En Bruselas faltó sensibilidad. Volvió a repetirse la mirada por encima del hombro de cuando la crisis económica del 2008 forzó la intervención de Irlanda, Grecia y Portugal. Pero aunque tarde, Bruselas ha reaccionado y el Banco Central Europeo libra 750.000 millones de euros y a partir de ahí vendrán nuevas medidas para ayudar a reconstruir la economía que deja maltrecha la pandemia.
La crisis abre muchas incógnitas. En relación con la salud, en el ámbito laboral y en el económico. En función del inevitable incremento del paro — variará según los países pero se barajan cifras millonarias — fluctuaran los movimientos sociales y los partidos populistas de extrema derecha y de extrema izquierda — que ya antes de la pandemia no ocultaban su euro fobia — intentarán hacerse con el escenario. La vida política se tensará y en el caso de España puede que lleguemos a vivir movimientos encaminados a desestabilizar el sistema empujando a la gente contra la Monarquía. En el resto de Europa, países como Hungría, Polonia o Austria tendrán que hacer frente a la tentación totalitaria. Será el momento en el que los partidos socialdemócratas y la derecha democrática estarán llamados a salvar otra vez a Europa de sus demonios. No dudo de que los Estados van a reforzarse pero no al precio de romper con la construcción europea. Pese a sus fallos y la exasperante burocratización de su funcionamiento, sigue siendo la mejor idea política del siglo XX.
-Fermín Bocos-
"El futuro de Europa",






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