caqui en riesgo: altas temperaturas y viento dañan la cosecha

Mostrar resumen Ocultar resumen


Los agricultores de caqui afrontan una campaña difícil. Vientos intensos, olas de calor y plagas persistentes han convertido la producción en un desafío diario. Entre pérdidas en campo y tensión comercial, el sector busca respuestas inmediatas y estrategias a medio plazo.

Viento y temperatura: cómo el clima reduce la calidad del fruto

Las rachas fuertes y las temperaturas extremas inciden de forma directa en la fruta.

  • El golpe repetido de ramas y hojas provoca el llamado efecto de rameado.
  • El peso del fruto maduro aumenta el riesgo de rotura y de caída masiva de cosecha.
  • Las olas de calor causan estrés térmico, que limita el desarrollo y reduce el calibre.

En campos con vientos superiores a 100 km/h, la piel del caqui aparece marcada y pierde valor comercial. Cuando la planta cierra estomas para conservar agua, se altera la fotosíntesis. El resultado: frutos más pequeños y una maduración irregular.

Plagas y enfermedades: la lucha que no afloja

La presión fitosanitaria está en aumento. Insectos y hongos encuentran condiciones propicias para multiplicarse.

Mosca blanca infestando hojas de cultivo, visible al microscopio o lupa
La mosca blanca reduce calidad y obliga a tratamientos repetidos en huertos de caqui

Insectos que dañan la cosecha

  • Cotonet (Pseudococcus spp.): se esconde bajo el pedúnculo y evade tratamientos.
  • Las hormigas protegen y dispersan el cotonet, complicando el control.
  • Mosca blanca y trips: reducen la calidad y obligan a tratamientos repetidos.

En muchos huertos, estas plagas han causado pérdidas relevantes. En puntos críticos se han registrado descensos de rendimiento cercanos al 50%.

Hongos que provocan defoliación y caída de fruto

  • Mancha foliar (Mycosphaerella nawae): provoca pérdida prematura de hojas.
  • La defoliación reduce la capacidad del árbol para sostener la fruta.
  • Resistencias a fungicidas clásicos limitan las opciones de tratamiento.

Las heridas provocadas por insectos o granizo son entradas para hongos y otras fisiopatías. La combinación de plagas y patógenos agrava el impacto económico.

Granizo, heladas y humedad: factores que multiplican daños

Los episodios extremos no se limitan al calor o al viento. Granizo, heladas tardías y lluvia persistente juegan en contra.

Daños causados por granizo en frutos y hojas de árboles en huerto
El granizo destruye la fruta en minutos y abre puertas a infecciones secundarias

  • Granizo: destruye fruta en minutos y abre puertas a infecciones.
  • Heladas tardías: afectan flor y brote, con pérdidas que superan el 60% en zonas afectadas.
  • Humedad elevada en cuajado: provoca caída masiva de frutos.

Asimismo, el fenómeno del cracking por alternancia de humedad y calor invalida la fruta para el mercado fresco.

Presión de costes y tensiones en la comercialización

Los problemas técnicos pasan factura económica. Muchos agricultores venden por debajo del coste de producción.

  • Precios en origen por debajo de 0,27 €/kg en episodios críticos.
  • Cláusulas contractuales que penalizan al productor y retrasos en pagos.
  • Mercados cerrados o inestables que limitan salidas comerciales.

Frente a intermediarios con mayor capacidad de negociación, el productor queda en desigualdad. La concentración del mercado reduce márgenes y aumenta la vulnerabilidad del campo.

Medidas reclamadas y propuestas para estabilizar el sector

Las demandas van desde soluciones técnicas hasta cambios en la regulación comercial.

  • Seguros agrarios: agilizar peritaciones y ampliar coberturas al ciclo completo.
  • Organización colectiva: crear interprofesionales y reforzar denominaciones de origen.
  • Apertura de mercados: diversificar destinos para no depender de un único comprador.

Además, se reclama mayor apoyo en investigación y en transferencia tecnológica para adoptar métodos más eficaces de control fitosanitario.

Investigación y acciones en campo: caminos en marcha

Centros como el IVIA trabajan en soluciones. El objetivo es adaptar técnicas de manejo y proponer herramientas nuevas.

  • Desarrollo de métodos de control no químicos y de monitoreo por feromonas.
  • Mejoras en prácticas de riego y poda para reducir la susceptibilidad al clima.
  • Protocolos de actuación rápida tras fenómenos extremos para reclamar indemnizaciones.

La colaboración entre técnicos, productores y aseguradoras es clave. Solo con coordinación se podrán aplicar medidas que reduzcan riesgos y permitan mantener la rentabilidad del cultivo.

Da tu opinión

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



Noticias de Almería y provincia es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario