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En Nules, seis semillas donadas por un agricultor mayor han permitido revivir una variedad de tomate que llevaba décadas fuera de los campos. El hallazgo une memoria, ciencia y comunidad en torno a la defensa de las semillas locales.
Cómo renació el tomate tradicional de la Marjal
Un agricultor entregó solo seis semillas a la Asociación Independiente de Agricultores de Nules (AIAN).
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El Banco Comunitario de Semillas Tradicionales se encargó de reproducir el material genético.
- Selección inicial y plantación en vivero.
- Multiplicación controlada para mantener rasgos originales.
- Registro y puesta a disposición de la comunidad.
Los responsables presentaron el resultado al alcalde David García. La variedad vuelve a formar parte del patrimonio agrícola del municipio.
El banco de semillas: eje para la biodiversidad local
El banco no solo replica tomates. Trabaja para conservar distintas variedades autóctonas de Castellón.
Actividades principales
- Búsqueda de semillas en manos de agricultores mayores.
- Pruebas agronómicas para validar adaptación local.
- Difusión y entrega de semillas a productores y asociaciones.
Entre los cultivos rescatados figura el calabacín de Nules, reconocido en certámenes regionales. Ese premio puso en valor la calidad de los productos tradicionales.
La memoria agraria como herramienta de futuro
Los agricultores veteranos conservan conocimientos que no están en libros. Sus recuerdos ayudan a identificar variedades y prácticas perdidas.
- Conservar información sobre sabores y rendimientos.
- Transmitir técnicas adaptadas al microclima local.
- Registrar usos culinarios y culturales vinculados a cada variedad.
La colaboración entre generaciones es clave para que estas semillas no vuelvan a desaparecer.
Oportunidades para una agricultura más sostenible
Recuperar variedades locales abre ventanas económicas y ecológicas para la comarca.
- Mayor diversidad genética reduce riesgos frente a plagas.
- Productos singulares atraen turismo gastronómico y ferias.
- Modelos de cultivo vinculados al territorio fomentan la trazabilidad.
AIAN y el banco promueven además programas de formación y redes de intercambio de semillas. Así se busca que la iniciativa crezca más allá de un solo cultivo.












