Reportaje.- Rutas y senderos en Almería

Empaparse de la esencia y la idiosincrasia de las bondades de una provincia diversa y llena de atractivos. Atrévete a sumergirte en las rutas y senderos que te ofrece Almería.

1383 km recorren de punta a punta la península ibérica y une la Catedral de Almería con la de Santiago de Compostela. Dos construcciones muy diferentes pero impulsadas bajo un mismo fin: enlazar el sentimiento cultural, turístico, social y religioso de dos ciudades tan diferentes, en este Camino Mozárabe de Santiago. El itinerario sigue el encadenamiento de los valles de los Ríos Andarax y Nacimiento para dirigirse a Guadix y Granada a lo largo de los antiguos caminos romanos y musulmanes.

La artesanía de esta zona se centra básicamente en el mármol, sobre todo en Fines, Macael y Olula del Río. Esta ruta comienza en Arboleas, donde se encuentra el museo de Pedro Gilabert, especialista en talla de madera continuando hacia Albox, localidad que destaca por su tradición cerámica. Al final de la ruta, en Olula, el Museo Casa Ibáñez es una cita obligada, dedicado a la vida y obra del pintor Andrés García Ibáñez. Otro punto de interés es Purchena, donde artesanos trabajan el latón y el esparto.

Arboleas es la primera localidad que conforma la rota gastronómica, donde son organizadas varias jornadas a mediados de septiembre. Las patatas boca abajo o las gachas saladas son algunos de los platos típicos de la zona. Si continuamos a Macael, podremos degustar sus famosas migas de pan con pescado o tajadas, acompañadas de un buen vino de la tierra. Es por tanto el cerdo un producto importante en la comarca destacando los jamones de Serón.

Esta ruta se configura como una subida desde el mismo valle del río Almanzora partiendo desde Tíjola hasta subir al Calar Alto a través de Serón y las Menas, llegando a la cúpula del observatorio de Calar Alto. Desde allí, la ruta desciende hasta Bacares donde se pueden concertar visitas llamando al 950 27 45 09. El monumento Nacional de la Iglesia de Santa María de Tíjola, los restos del castillo de Serón y sus jamones; y los acantilados y antiguas exploraciones mineras en las Menas son algunas de las maravillas que se esconden tras esta ruta.

El Sendero de El Poyo recorre doce km, de gran belleza. Partiendo del río Tahalí atraviesa una zona de abundante vegetación. Pasado “El Castillico”, llegamos a la Cueva del Moro, un mirador natural a 985 m sobre el nivel del mar. Desde allí descendemos hacia Líjar, donde podremos degustar su rica gastronomía y visitar su iglesia.

Zurgena es el punto de partida de la Ruta verde del Almanzora. La antigua estación de ferrocarril, abandonada en 1985, puede ser el inicio de La Ruta que llega a El Hijate, pasando por Alfoquía, Arboleas, Almanzora, Cantoria y Fines. De Purchena la vía parte hacia Almuña del Almanzora para alcanzar la estación de Tíjola. En Serón encontraremos la arquitectura industrial heredada del esplendor minero.

Iniciamos la ruta en la localidad donde nace el río Almanzora, Alcóntar. Los primeros torrentes de agua, procedentes de las cumbres de Filabres, se dejan ver entre densas alamedas. La Balsa de Cela, un nacimiento de agua natural de 42l por segundo, se encuentra a 3km de Tíjola. Continuando la línea Guadix – Almendritos se haya enterrada parte de la tubería del Trasvase Negratín – Almanzora, una de las obras de ingeniería hidráulica mas modernas de la zona.

El punto de partida idóneo es Purchena, ya que está cargada de historia morisca. Desde allí, podemos continuar a Tíjola y, posteriormente, a Serón, donde podemos visitar su castillo. De vuelta a Purchena, se parte hacia Olula del Río, donde los moriscos dejaron su legado en la fortaleza nazarí y en un aljibe construido sobre un poblado de la Edad del Bronce. Cantoria, Fines y Oria son las tres últimas localidades de esta ruta. La Torre Vigía y los baños árabes de Oria, y el “Lugar Viejo” de Cantoria son algunas de las edificaciones moriscas de la zona.

Albox será el punto de partida de esta ruta, que tendrá como destino el Saliente, donde puede visitarse su Ermita, Monumento Histórico Artístico. Oria, Partaloa con sus inmensos conglomerados de piedra, Urracal, Somontín y Lúcar, son las localidades que conforman la Ruta de las Estancias ideal para los amantes del senderismo y la bicicleta.

Las canteras y fábricas de Albanchez son el cemento de la Ruta del Mármol. Continuando hacia Líjar y Cóbdar, se puede apreciar el impacto usual de la gran cantera de los Calares. Camino a Cóbdar, encontramos yacimientos arqueológicos con grabados rupestres en Chercos. Ya en Macael encontramos el Centro Tecnológico Andaluz de la Piedra Natural. Laroya y Purchena, donde está el arquero tallado en mármol blanco, son paradas obligadas. Numerosos talleres artesanos de mármol pueden visitarte en Olula del Río y Fines. Nuestra ruta acaba en Cantoria, lugar lleno de tradición.

La Ruta de la Minería comienza en Serón y hallamos los yacimientos más importantes en el Coto del Cántano, Buena Vista, Manzano, Gatuperio, Reserva y la Leona. Su símbolo se encuentra en las Menas de Serón, una auténtica ciudad minera. En la ruta por el Manzano o el Cortijuelo, se disfrutan bellos paisajes, mientras que el trayecto Serón – Tíjola se realiza a través de una vieja linea ferroviaria. Complementan esta ruta por la minería los rectos de las explotaciones de las Minas de Talco entre Lúcar y Somontín.

Ohanes es el punto de partida de esta ruta, de 55,2 kms y dificultad media. La mejor época para su realización es en primavera y otoño, aunque se aconseja llevar buen equipo de abrigo.

El área recreativa de La Roza, ubicada a 10 km de Abrucena, es el punto de partida de esta ruta. De los 115 km, tan solo 4 son de asfalto, que obligan a echarse la bici al hombro en alguna ocasión. La recomendación es hacerla en primavera, ya que el deshielo hace que todos los barrancos rebosen de agua.

Comenzamos la Ruta del Agua en la Villa de Níjar. Se recomienda visitar la iglesia, ubicada en la misma plaza del Ayuntamiento, antes de continuar. Desde este mismo emplazamiento, tomaremos la calle Camino de Huebro y comenzaremos a subir adentrándonos por las típicas callejuelas que tiñen la villa de blanco. En el camino es posible ver los restos de un antiguo molino de agua, común a los que veremos en la zona. Dirección a Huebro, en la Cueva de la Cruz, podemos observar el valle y una panorámica de Níjar.

Aunque tapada y con su fruto no visible, la agricultura intensiva bajo plástico ha visto la luz de manera espectacular, siendo el motor de una economía pujante. Tanto han crecido que ha llegado a convertirse en una de las pocas construcciones humanas que se pueden avistar desde el espacio. Desde tierra, recomendamos la villa de Níjar, visitando sus rincones más encantadores, su arquitectura popular y sus tiendas de cerámicas y tejidos. Sin embargo, el área que concentra el grueso de la actividad agrícola nijareña está en la ruta hacia Campohermoso, en los Albaricoques, donde podremos conocer la comercialización del Raf.

“Luces, cámara y acción”. Estas son las tres palabras mágicas que nuestra comarca ha escuchado a lo largo del último siglo. Un cielo excelentemente iluminado y decorados naturales conforman el escenario de producciones mundialmente conocidos como “Viento y León” o “Indiana Jones y la última cruzada”. Las playas de Genoveses y Mónsul, Los Albaricoques y el Cortijo del Fraile son algunos de los platós de los westerns más clásicos que nos brindó el celuloide.

Una era volcánica explica la amplia variedad de rocas de este tipo, y una fase hidrotermal dio lugar a yacimientos minerales de los que se han derivado un aprovechamiento industrial: oro, granates… En la ruta desde Níjar a Cala Carbón recorremos las diferentes aldeas hasta llegar a la zona volcánica del Campillo de los Genoveses, donde destacan las playas vírgenes. En Rodalquilar apreciamos la caldera volcánica que lleva el nombre de la aldea. La ruta de las Flores, por su parte, tiene como centro la Villa de Níjar, donde cada rincón contiene un jardín florido. Bosquetes de palmito o el mayor cultivo de chumberas de Europa se encontrarán durante nuestro recorrido por estos parajes.

El vulcanismo de la Sierra de Cabo de Gata contribuyó a la formación de un yacimiento mineral con un aprovechamiento industrial: el oro; y unas coladas de lavas de planta hexagonal, que dieron origen a una minería de extracción más humilde: los adoquines. El cargadero mineral de Agua Amarga es testigo de esta actividad, que les dejó su impronta en la Ruta a Rodalquilar y Cortijo El Fraile, donde nos encontramos el famoso cerro del Cinto. En la Casa de los Volcanes dedica una de las salas a las interpretación de la influencia humana en el territorio a través de la minería.

Los piratas supieron valorar las ventajas estratégicas que les ofrecía estas tierras. Un total de catorce fortificaciones y torres vigías se reparten a lo largo de los acantilados de Almería como consecuencia de la defensa ejercida por los habitantes de sus aldeas, que pretendían con ello defenderse de los atracos bereberes. Iniciada en los Escullos, la Isleta del Moro es una parada obligada. El Playazo, Rodalquilar y las Negras son los otros puntos clave de esta ruta, aunque si lo que queremos es terminarla, hay dos vías para llegar a la última parada: la cala San Pedro. O bien a pie, o en barco desde las Negras.

El Parque Natural Marítimo-Terrestre de Cabo de Gata-Níjar es un maravilloso emplazamiento para cualquier aficionado al submarinismo, que podrá disfrutar de 12.000 hectáreas y más de mil especies de flora y fauna. Sus naufragados barcos, abundantes en este antiguo refugio de piratas, completan la oferta de esta inolvidable inmersión. La Ruta de El Vapor, la de los Amarillos-Los Burros o de la Cueva del Francés nos deleitarán con vida marina en estado puro. En la Piedra de las Menas, ejemplares marinos de gran tamaño descubren la ruta, y en la Amatista, las praderas de posidonia se reparten sobre el fondo. Por último, en el Cerrico Romero, al oeste del Playazo, se pueden ver grandes bloques de piedra y pequeñas cuevas de gran colorido.

La ruta se desarrolla por el extremo sudoriental de la provincia, transcurriendo por el Parque Natural Marítimo-Terrestre del Cabo de Gata-Níjar y la comarca del Campo de Níjar. Este recorrido estará marcado por la amplia variedad del espacio, que cuenta con aldeas de pescadores y pequeños pueblos. Si continuamos hacia Almería, podemos recorrer el paseo marítimo, desde donde podemos visitar el barrio del Zapillo y más adelante, la amplia rambla del Río Andarax. La carretera hacia El Toyo está repleta de pitas, compartiendo el paisaje con algunos eucaliptos que contrastan con el fondo de las ramblas.

El tramo del sendero GR-244 comienza en el inicio de la vía verde de Lucainena, justo a la entrada del municipio. Este sendero comparte sus primeros tramos con otros dos: PR – A 331 “Los Marciales” y SL – A 62 “Senda Minera”. Discurriremos casi toda la ruta entre una gran variedad de cultivos de secano, paisaje que se transformará en primavera en esplendor floral de plantas crucíferas, tomillo y lavanda, además de sendas llamaron de cereales como el trigo, la avena o la cebada. En el segundo tramo iremos por pistas y ramblas, vislumbrando el Cerro de Monteagud, donde encontraremos bodegas para degustar los vinos de la zona. Tras este largo trayecto, alcanzaremos la localidad de Uleila del Campo, situada en el borde sur de la Sierra de los Filabres. Pasear por sus calles nos permitirá disfrutar del antiguo urbanismo de este pueblo, que cuenta con la magnífica Iglesia de Santa María y su torre acabada en cúpula. El Mirador de La Umbría se encuentra al final del sendero, permitiéndonos disfrutar del paisaje de todo este antiguo señorío medieval.

El punto de partida será el pueblo de Tabernas, que bordearemos hasta bajar a una nueva rambla, la Rampa de los Arcos. La Rambla de los Molinos, cercana al Paraje de Espeliz, nos lleva hasta la carretera de Turrillas, por la cañada de Miralles (AL-3103). Dejamos atrás la rambla del Horcajo y avanzamos hasta llegar a la carretera de Lucainena (AL-3107), donde podemos disfrutar de los antiguos hornos de fundición de mineral.

Este sendero comienza en el nuevo Centro de Interpretación de la Arquitectura Tradicional de Castro de Filabres, donde se pueden contemplar las construcciones que se hacían antiguamente con pizarra de la zona. Vestigios de cortijos y pozos aún se pueden vislumbrar durante el recorrido. La primera parte de la ruta discurrirá cerca del río, hasta llegar al barranco con mucha vegetación. Después de ascender por un camino en herradura iremos acercándonos en descenso hacia la rambla, donde se disponen cortijos y chumberas. La segunda parte de la ruta será por ramblas y bosques de eucaliptos con la figura del pico Colatín de fondo. Un antiguo aljibe, un vivero y varios cortijos abandonados nos marcarán el camino hacia el Paraje de las Fuente de las Maravillas. El Castillo de Tabernas, fortaleza del siglo XI, será la vista a contemplar hasta el final del sendero.

La Ruta Senés-Castro de Filabres comienza en el Lavadero de Senas o La Fuente, discurriendo casi en su totalidad por sendas y pistas de tierra. Uno de sus grandes atractivos son las vistas, como la de Senés y sus típicos tejados de lastras. Llegando a Velefique, “el Alto” nos servirá de referencia en nuestra ruta, de la que no podemos perdernos el Barranco de los Gómez. Si continuamos hacia Castro observaremos el Colativí del fondo hasta llegar al barranco de la Ricarda, que atravesaremos para llegar a Castro de Filabres, donde podemos visitar la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario y el Centro de Interpretación de la Arquitectura Tradicional.

Esta ruta se inicia en el punto de información situado en Tahal, dirigiéndonos a la Ermita del Cristo del Consuelo. A 100 metros, nos desviamos a la izquierda hasta llegar al Collado del Rayo. Tras cruzar el Carril de Bacares y el Collado de La Madera hasta llegar a las inmediaciones del núcleo de Senés.

El sendero parte de Benizalón. A medio kilómetro, continuamos por la carretera AL-5107 hasta el Barranco de las Mimbreras. Entre cultivos de almendro y olivo atravesamos Benitagla, para dirigirnos después hacia Alcudia de Monteagud, donde podemos visitar la Iglesia y la Plaza Mayor, situada enfrente del Ayuntamiento. Saliendo por la parte baja del municipio, bajamos atravesando la vega de almendros, olivos y encinas. Será entonces cuando el camino se convierta en senda, que nos lleva a cruzar el cauce de la Rambla de Tahal. Atravesar la carretera AL-5100, nos llevará a adentrarnos en el pueblo, en el que podemos visitar la Torre de Tahal y la Plaza Mayor.

El sendero comienza en el mirador de Uleila del Campo. Tras callejear por el municipio, iniciaremos la subida hacia el santuario de Nuestra Señora de Monteagud, construcción que tendremos de referencia durante todo el recorrido. A nuestras espaldas, contaremos con el pico Colativí, las canteras de Sorbas o los campos de olivos. Una vez hallamos llegado al santuario, se inicia la bajada entre encinas, contemplando los pueblos de Benizalón y Benitagla como si de un mirador natural se tratara. En el camino, pasaremos cerca de las Ruinas de Benimina hasta llegar de nuevo al municipio.

La ruta de Garrucha a Vera se caracteriza por su variedad. Entre pescadores y agricultores discurre el recorrido existente entre las aguas del Mediterráneo y los cultivos del campo de Vera. El punto de partida, Garrucha, fue enclave industrial durante el siglo XIX, algo que corrobora la antigua chimenea de las fundiciones de mineral. El antiguo depósito de sal o el Castillo de Jesús Nazareno son algunas. En el interior, surgido al amparo de la minería de la Sierra de Bédar, aún se conservan fragmentos del cable aéreo que unía El Pinar con Garrucha. Otros vestigios son el yacimiento de Cadima en los Gallardos y los baños árabes de Alfaix. Si continuamos nuestra ruta, al norte se encuentra Antas, donde podemos visitar su iglesia del siglo XVI y uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes de la provincia: El Argar. Refundada en 1518 tras un trágico terremoto, Vera es el último punto de nuestra ruta, contando con la iglesia-fortaleza de Nuestra Señora de la Encarnación, la ermita de la virgen de las Huertas y la Plaza Mayor, corazón de la ciudad.

 

Esta ruta conforma un recorrido por el interior del levante almeriense. Partiendo del río Aguas, visita obligada es el Karst en Yesos de Sorbas. “Cuenca de la Chica”, apodo que recibe por sus populares casas Colgantes, ha sido lugar de doblamiento desde la Prehistoria. La Cueva del Tesoro, las pinturas rupestres de la Mela y el poblado agárico de Cariatriz nos hablan de su larga historia. Siguiendo las estimaciones de la Sierra de los Filabres hacia el norte, llegamos a Lubrín. Sus alrededores están sembrados de pequeñas aldeas y cortijadas que albergan numerosas pinturas rupestres como las de la Piedra de la Cera. Al final de nuestra ruta en Bédar, podemos disfrutar de un sencillo pueblo de aire morisco cuyo germen se remonta a una alquería andalusí.

La Ruta de la Minería (SL-A77) es un recorrido por los lugares de mayor importancia del pasado minero de Bédar: el ferrocarril, las minas y los cargaderos. La ruta comienza en el Cargadero de Tres Amigos, a las afueras del municipio. Unos metros más adelante, el sendero comienza a subir hasta llegar a un cruce, donde seguiremos recto, siendo ahora el camino una pista que era el tramado del antiguo ferrocarril. Uno de los atractivos de esta ruta es el túnel del Selvalico, con más de 200 metros. La Fuente de Serena es el cierre de esta impresionante ruta.

Comienza en Fuente Temprana, herencia de la Bédar musulmana, caracterizada por su paisaje lleno de acequias y balsas. Desde este punto, se llega hasta Balsa Alta, la de mayor capacidad de almacenaje de la zona y en la que se pueden observar pinturas árabes que datan del siglo X. Finalmente, se llega a la Balsa de los Chorraores desde donde se accede a la Mina de Agua con un pozo a la entrada.

La rambla que nace en el municipio granadino de Turón y desemboca en la playa de Guaiños Bajos presenta unas interesantes particularidades ecológicas, marcadas por la irregularidad de su caudal de agua. A lo largo del recorrido descubrimos canalizaciones y molinos de agua que evocan un tiempo pasado de fuerte tradición morisca.

Esta ruta parte desde Adra a La Parra por asfalto. Es recomendable hacerlo en bicicleta, pues recorre un total de 64 km. Durante su trazado, se pasa por la Ermita de San Isidro, el precioso pueblo de Turón y el embalse de Benínar.

En este itinerario podemos recorrer el litoral abderitano, contrastanto a lo largo de toda su extensión las playas arenosas que invitan al descanso, o con formaciones rocosas que dibujan abruptos acantilados. Partiendo de Adra, trazamos una línea recta, pasando por Guaiños Bajos y la playa de la Rábita, hasta llegar a la playa del Ruso.

El municipio de Berja cuenta con más de treinta fuentes repartidas por su casco urbano y extraurbano. Desde la época romana, los habitantes de esta zona han vivido ligados a sus fuentes y manantiales. Fue durante el siglo XIX cuando se apostó por las fuentes en Berja, logrando una red de diferentes estilos entre los que destaca el Neoclásico y se levantaron numerosas de ellas como la del Toro, Cerro Matadero, del Macho y la Hembra o de la Higuera.

11,5 kilómetros conforman la Ruta de los Jardines y las fuentes de Abla, que parte desde el Mausoleo abulense para continuar dirección Paso Moral. Desde allí, llegaremos a la desembocadura del río Nacimiento que conducirá hasta el Molino Moral, donde puede apreciarse aún el coz y doble cubo. Saliendo nuevamente al río nos dirigimos a la barriada de los Hernández, donde se encuentra el Molino Nuevo. Antes de acceder a los Milanes llegaremos al Molino de los Pollos. Si tomamos el camino del Acueducto de las Juntas, accederemos a la Rambla de los Santos para acercarnos al Molino del Peñón.

Desde la plaza del Ayuntamiento de Níjar descendemos al barrio de las Eras, donde se encuentran los comercios de Níjar. Cerámica, jarapas o esparto son algunos de los elementos propios de la zona. Si continuamos hacia Lucainena de las Torres, podemos observar zonas de cultivo y terrazas, así como colonias de perdices. A 7 km de Níjar encontraremos un desvío a la derecha que nos conducirá hacia el Pantano de Isabel II.

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