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La tensión en la frontera sur se ha trasladado al aire. En días recientes, las aproximaciones al aeropuerto de Melilla registraron al menos dos encuentros peligrosos con drones no identificados. Uno de ellos obligó a un avión de Iberia a permanecer en circuito durante casi una hora antes de poder aterrizar.
Incidentes en la senda de aproximación: cronología y detalles
Los sucesos tuvieron lugar de noche, en una franja aérea crítica para los aterrizajes. Pilotos y observadores locales alertaron sobre aparatos con luces fijas y tamaño considerable que volaban en la trayectoria de descenso.

- 18 de septiembre: primer incidente reportado por el piloto y creador de contenido Iván Castro. Señaló la presencia de un dron con luz blanca fija y envergadura suficiente para estimar un peso alto.
- 22 de septiembre: segundo episodio en la misma zona. Un vuelo de Iberia en aproximación desde Málaga tuvo que permanecer en espera casi una hora por la presencia del dron.
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La aproximación a la pista 33 de Melilla ya es compleja. Cerca del corredor aéreo existe una colonia de aves que anida en un parque y en un campo de golf. Esa circunstancia eleva el riesgo cuando aparece una aeronave no tripulada en el mismo plano de descenso.
Ausencia de aviso formal y petición de ajuste de altitud
En la normativa aeronáutica, la operación de drones militares o civiles de gran envergadura suele ir acompañada de un Notam (aviso a aviadores). No consta que Rabat emitiera ese aviso para los vuelos en la zona.
La Delegación del Gobierno en Melilla reconoció los sucesos y atribuyó las misiones a fuerzas de seguridad marroquíes. Solicitó a Marruecos que modifique la cota de vuelo de esos aparatos para evitar interferencias con los descensos.
Opinión de las fuerzas de seguridad
- Fuentes de la Guardia Civil consultadas estiman que los drones podrían ser modelos de gran tamaño empleados por la Gendarmería marroquí.
- También alertan de que la altitud detectada, entre 75 y 100 metros, coincide con la altura por la que suelen sobrevolar las aeronaves al superar la valla de la ciudad.
- Por ello, sospechan que los aparatos se elevaron más de lo habitual para provocar alarmas.
Vigilancia radar y limitaciones operativas en la zona
El control del espacio aéreo de Melilla depende de una estación de radar y comunicaciones situada en Motril (Granada). Ese centro, conocido como EVA 9, también monitoriza los vuelos relacionados con los ejercicios militares que se celebran en la región.

Fuentes militares consultadas aseguran que actualmente no hay en la zona un equipo específico para derribar o capturar drones de este tipo. Esto deja una brecha operativa frente a aparatos que podrían amenazar las rutas de aproximación.
Impacto en ejercicios y coordinación
- Durante los días de los incidentes, España desarrollaba maniobras con cazas desde bases en Málaga y el mar de Alborán.
- El radar EVA 9 estaba gestionando tanto los ejercicios españoles como la vigilancia en la zona fronteriza.
- La coincidencia de ejercicios y vuelos no notificados eleva la complejidad de la gestión aérea.
Movimientos aéreos marroquíes cerca de la frontera
Al mismo tiempo que se realizaban las maniobras españolas, Marruecos ejecutó operaciones con cazas F-16 desde el aeropuerto de Alhucemas, frente a Melilla. Aficionados locales grabaron despegues, aproximaciones y prácticas de touch-and-go.
Ese aeropuerto, de uso civil pero con capacidad para operaciones militares, no suele albergar continuamente aeronaves de combate. La visibilidad de los F-16 en vuelos a baja cota frente a la costa aumentó la sensación de presión en el área.
Riesgos operativos y repercusiones para vuelos civiles
La presencia no comunicada de drones en la senda de aproximación genera varios riesgos concretos:
- Colisión con aeronaves en fase crítica del vuelo.
- Desviaciones y esperas que afectan a la seguridad y al horario de las operaciones.
- Mayor carga de trabajo para controladores y pilotos en condiciones nocturnas.
Además, la confluencia de ejercicios militares, vuelos de combate y operaciones de vigilancia plantea retos de coordinación entre España y Marruecos. Las autoridades españolas han reclamado aclaraciones y ajustes operativos a Rabat para minimizar situaciones de riesgo.












