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En estos días la gente se pelea por unas gafas de cartón para ver el eclipse. Pero hace cuatro décadas hubo otra fiebre por lentes de cartón en España. Entonces no se trataba de proteger la vista del sol. Era para probar una promesa tecnológica: ver cine en tres dimensiones desde el sofá.
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La película elegida para la prueba fue ‘Fort Ti’, un western de 1953. La dirigió William Castle. Actuó John Montgomery.
La cinta había sido tratada como un artilugio comercial. Su director jugaba con recursos para sorprender al público. También era una producción en Technicolor que los estudios vendían como novedad.
TVE la programó como su primer experimento 3D en emisión regular. La intención era atraer público y mostrar avances técnicos.
La campaña y la avalancha por las gafas 3D
La promoción se lanzó con meses de antelación. Por todas partes aparecieron anuncios y ofertas de las gafas especiales.

- Fecha de emisión: 6 de enero de 1984, a las 13:45.
- Precio: un estuche con tres gafas costaba 125 pesetas.
- Distribución: una empresa externa puso a la venta millones de unidades en quioscos y grandes almacenes.
Se vendieron en masa. Muchas tiendas se quedaron sin existencias en horas. Millones de niños recurrieron al celofán rojo y azul para fabricarse sus propias gafas. Hubo quien incluso probó esas lentes en televisores en blanco y negro.
La emisión y el fallo que dejó a muchos sin efecto 3D
Cuando llegó el momento, la expectación era grande. Las casas se llenaron de espectadores con gafas puestas.

Pero la experiencia duró poco para la mayoría. Tras unos minutos, muchos espectadores se quitaron las lentes. Comprobaron que la imagen apenas cambiaba.
Algunos televidentes guardan el recuerdo del susto de una hacha que parecía salir de la pantalla. Sin embargo, la mayor parte de la audiencia notó que no existía el esperado efecto tridimensional.
Entre las razones que se barajaron estaban:
- Errores técnicos al emitir la versión 3D.
- Fallas en la producción o ensamblaje de las gafas.
- Limitaciones propias del receptor doméstico y la televisión de tubo.
Crítica social y reacción de los medios
Al día siguiente la prensa fue dura. Algunos diarios hablaron de un tropiezo de la cadena.
Se criticó además el negocio alrededor de las lentes. Hubo quien denunció que ciertos vendedores aprovecharon la moda para obtener beneficios rápidos.
La operación fue vista por muchos como una promesa tecnológica mal ejecutada. El público terminó más desconfiado que ilusionado.
Los artículos periodísticos apuntaron también a las molestias causadas por gafas mal acabadas. Se mencionaron dolores de cabeza y visión cansada entre los espectadores.
Repeticiones, nostalgia y la llegada del 3D moderno
TVE repitió experimentos similares en emisiones posteriores. Pero el interés se disipó con el tiempo.
Décadas más tarde, el 3D regresó con fuerza en salas y en algunas pantallas domésticas. Películas como ‘Avatar’ impulsaron una nueva ola.
Para quienes vivieron aquel 6 de enero de 1984, el recuerdo mezcla decepción y ternura. Muchos guardan la anécdota de las gafas de cartón. Otros recuerdan las 125 pesetas gastadas y la imaginación que sustituyó a la tecnología.












