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- Qué propone “Nos Compostamos Bien II” y a quiénes beneficia
- Cómo funcionará el acompañamiento técnico y la capacitación
- Resultados de la etapa inicial y datos que justifican la expansión
- Impactos ambientales: menos metano y más suelo fértil
- Beneficios sociales: comunidad organizada en torno al compost
- Quiénes lideran el proyecto y qué mensajes han destacado
- Pasos prácticos para organizaciones interesadas
- Posibilidades de replicación y proyección regional
En la Región Metropolitana de Santiago arranca una fase ampliada del compostaje que busca convertir los restos orgánicos en un recurso local. El programa impulsa composteras comunitarias, formación y apoyo técnico para barrios, organizaciones y colegios.
Qué propone “Nos Compostamos Bien II” y a quiénes beneficia
La nueva etapa del plan, liderada por el Gobierno Regional de Santiago junto a Geociclos, focaliza sus esfuerzos en estructuras comunitarias. El objetivo: que plazas, juntas de vecinos y centros educativos se transformen en actores del manejo de residuos.
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- 800 composteras comunitarias serán distribuidas entre organizaciones sociales y establecimientos educacionales.
- El proyecto apunta a trabajar con aproximadamente 600 agrupaciones territoriales y 200 colegios de la región.
- La inversión supera el umbral de mil millones de pesos, destinada a equipos, capacitación y seguimiento técnico.
Las instituciones seleccionadas recibirán kits, herramientas y material educativo. Además, habrá acompañamiento en terreno para garantizar un uso correcto y continuado de las composteras.
Cómo funcionará el acompañamiento técnico y la capacitación
Entregar infraestructura no basta. Por eso el programa incorpora formación práctica y vigilancia técnica. Las acciones buscan evitar el abandono de equipos y asegurar la calidad del abono.
- Sesiones formativas sobre separación en origen y manejo del compost.
- Monitoreo en terreno por parte de monitores especializados.
- Campañas de sensibilización y material pedagógico para colegios y vecinos.
Según la dirección del proyecto, este soporte es clave para que las composteras funcionen como espacios de aprendizaje y participación.
Resultados de la etapa inicial y datos que justifican la expansión
La fase anterior demostró el potencial del compostaje doméstico para transformar la gestión de residuos.
Principales cifras
- 7.000 kits individuales entregados en las 52 comunas de la región.
- Unos 4.400 toneladas de residuos orgánicos desviadas anualmente de los rellenos sanitarios.
- Producción estimada de 728 toneladas de abono al año.
- Reducción aproximada de 2.700 toneladas de CO₂ equivalente al año.
- Disminución cercana al 38% en la generación de residuos domésticos entre las familias participantes.
Esos datos impulsaron la decisión de escalar la iniciativa hacia modelos compartidos en barrios y escuelas.
Impactos ambientales: menos metano y más suelo fértil
Transformar materia orgánica en compost reduce la presión sobre vertederos y limita la emisión de gases de efecto invernadero. El compost mejora la estructura del suelo y ayuda a retener humedad.
- Menos residuos en rellenos sanitarios implica menos descomposición anaeróbica.
- Al evitar el depósito masivo de materia orgánica, se reduce la generación de metano.
- El abono producido se puede usar en huertos urbanos, jardines y áreas verdes.
En Chile, donde la valorización de orgánicos es limitada, el programa propone una solución de proximidad con efectos tangibles.
Beneficios sociales: comunidad organizada en torno al compost
Más allá del impacto ambiental, el compostaje comunitario genera redes y aprendizaje colectivo. Compartir una compostera implica coordinar turnos, separar residuos y decidir el uso del abono.
- Fortalece la colaboración entre juntas de vecinos, clubes y escuelas.
- Genera espacios de encuentro y transferencia de conocimientos.
- Favorece la participación ciudadana en políticas locales de residuos.
Quiénes lideran el proyecto y qué mensajes han destacado
El gobernador regional ha señalado que la inversión busca dejar una práctica sostenible instalada en los territorios. Desde la ejecución, Geociclos subraya el doble efecto: ambiental y comunitario.
Claudio Orrego destaca la apuesta por convertir residuos en recursos útiles para la naturaleza y barrios. Andrea Arriagada, jefa de proyecto en Geociclos, enfatiza el rol social y la disminución de emisiones como dos ejes centrales.
Pasos prácticos para organizaciones interesadas
Quienes quieran sumarse deberán postular mediante los canales habilitados por la gobernación. A modo de guía, esto es lo que pueden esperar:
- Evaluación de la organización y su capacidad de gestión.
- Entrega del equipo y del kit de implementación.
- Capacitación inicial y sesiones de seguimiento.
- Soporte técnico continuo para ajustes y resolución de problemas.
Las entidades receptoras asumirán responsabilidades básicas, como la separación en origen y el mantenimiento de la compostera.
Posibilidades de replicación y proyección regional
Si el modelo se consolida, puede servir como referencia para otras regiones y municipios. La combinación de inversión pública, apoyo técnico y movilización comunitaria aparece como la fórmula para expandir la valorización de orgánicos.
El desafío ahora es multiplicar las experiencias exitosas y mantener la continuidad en el tiempo, tanto en la operación de las composteras como en la cultura ciudadana sobre residuos.












