Vuelta a lo de siempre

De lo que sí discrepo de manera rotunda es que el pasado jueves se haya iniciado la historia de nuestra democracia. Nuestra democracia lo es desde hace muchos años. Una democracia surgida de una Transición que es la admiración del mundo. Una democracia plena, capaz de superar con creces cualquier test de calidad. No discutiré que ahora es mejor, lo que no se puede comprar es el discurso según el cual nuestra democracia lo era pero a medias porque Franco estaba en el Valle de los Caídos.
La exhumación de Franco se estudiará en los libros de Historia y en él aparecerán primera línea el hoy Presidente en funciones. Protagonismo garantizado, rentabilidad electoral, de momento, dudosa. La sobreactuación del que será candidato socialista ha sido bien estudiada porque todos lo son. En esta ocasión ha sido la ministra de Justicia la que ha sabido estar en su lugar. Es probable, en cualquier caso, que les haya fallado un cálculo: la calles no se han llenado de protestas franquistas como, quizás, esperaban.
Después de una jornada capturada por la exhumación, de inmediato, habrá que volver a lo de siempre. Nada se ha paralizado, ningún problema se ha resuelto, las calles no se han incendiado reclamando a Franco y ahí tenemos, aquí estamos en una España, democracia plena también el miércoles, a la que le sobran problemas y retos. Todos ellos están paralizados no por la exhumación de Franco, sino porque llevamos meses y meses de campaña electoral. Y cuando se está en campaña se exacerban los ánimos, se exageran las reacciones y se disparan los adjetivos más que las ideas.
Una inmensa mayoría de españoles no han vivido el franquismo y muchos de los que ahora parecen adalides de la lucha en contra de quien objetivamente gobernó de manera dictatorial, se dedicaron a mirar para otro lado y, desde luego, a aprovechar cualquier coyuntura para amasar fortunas de calibre. Esto no se puede decir del PCE. Ellos sí, ellos sí lucharon. Los otros, de aquella manera.
Pasó el 24 de Octubre. En nada tenemos que acudir a las urnas y por cansancio que haya deben llenarse a rebosar y cuando se cuenten los votos estos deben utilizarse para una política inteligente, firme en el cumplimento de la ley. Deben servir nuestros votos para establecer una conversación permanente entre diferentes porque de esta conversación si que depende la calidad de nuestra democracia.
Charo Zarzalejos-






EL RINCÓN DE LA SIRENITA
LA VENTANA DE LA FE
SUCESOS
EN CLAVE DE HUMOR
DOCUMENTOS








