Una nube de verano -sobre el resultado de Vox en El Ejido-
Difícil comenzar a argumentar algo que se ha visto socavado por nuestras propias y libres decisiones, pero a veces es necesario reflexionar y mostrar nuestra opinión cuando las personas indicadas para ello se escudan tras los visillos esperando a que escampe.
Lo ocurrido en nuestro municipio en las recientes elecciones al Parlamento andaluz merece una profunda reflexión y debería establecer un profundísimo debate a nivel local, autonómico y nacional pero parece que será como una nube de verano de la cual cada uno trata de moverse para que no le perturbe.
Deberíamos hacer un poco de historia de nuestro municipio en los últimos 50 año para tratar de argumentar una opinión sobre lo ocurrido.
El Ejido, ciudad basada fundamentalmente en el desarrollo hortícola además de otros servicios creados alrededor de esa base, comenzó su andadura hacia la agricultura intensiva con unos mimbres deficientes y con una infraestructura que no presagiaba lo ocurrido después. Las familias de esta tierra comenzaron arriesgando lo poco que poseían para pasar a las estructuras de cultivo bajo invernadero con extensiones pequeñas que apenas daban para el sustento familiar. Esas estructuras se desarrollaron en un principio con un mínimo apoyo financiero y con la rémora de la desconfianza de las compañías aseguradoras que no prestaban sus servicios por miedo a compensación elevadas ante situación de catástrofe climatológica.
Habría que reseñar también las condiciones de trabajo, donde las guarderías infantiles estaban instituidas dentro de los invernaderos pues los niños de la época en gran mayoría acompañaban a sus padres durante la dura jornada laboral.
Es una breve pincelada de cómo comenzó todo esto.
Somos Andalucía, pero no la subvencionada, solo somos la vilipendiada, la saqueada por las instituciones financieras y la indeseada por los que no han entendido nuestra capacidad de trabajo y nuestra constancia.
Quizás esa impericia en el desarrollo de nuestros cometidos nos ha hecho olvidar esa otra función de la sociedad que se refiere a nuestra formación, a muestra participación y a nuestra capacidad de decidir nuestro futuro que también se lo merece cualquier sociedad.
Seria esta situación el inicio de los argumentos para dar una explicación a lo ocurrido en las últimas elecciones autonómicas.
Hemos visto a lo largo de los años como los medios de comunicación, a veces han tergiversado la forma en que hemos llegado a este nivel de capacidad de producción, manifestando que esto se produce gracias a la mano de obra llegada de otros lugares.
Nada mas lejos de la realidad, pues las infraestructuras se comenzaron a crear en los años 60 y 70 y la emigración masiva lleva poco mas de un decenio habitando entre nosotros y con nosotros. A cada cual lo suyo que es de justicia. Es evidentísimo que hoy dia su labor es importantísima pero repartámoslo con justicia.
Ahondando es este tema de la mano de obra procedente de la inmigración habría que reseñar que no seremos el ejemplo perfecto de integración, pero recibir a mas de 100 nacionalidades distintas, integrar a sus pequeños en la escolaridad, convivir codo con codo y todo ello con un mínimo de incidencia es harto difícil, y yo retaría a que se me dijese que otra sociedad cercana o lejana a nosotros lo ha conseguido con mejores resultados. Que todo se puede mejorar, evidentemente, que la aceptación puede subir en grados, evidentemente, pero eso solo se consigue si todos ponemos de nuestra parte y los primeros los que tienen la capacidad para fomentarlo que son los medios de comunicación.
¿Que hemos pagado a cambio en nuestra sociedad para subir estos peldaños?
De todos es sabido que los equipos de la universidad de granada, en tesis y demás estudios se han ocupado extensamente de nuestra comarca. Estudios sobre la incidencia de nuestra vorágine laboral en el nivel de suicidios de la zona de la cual casi todos sabemos sus resultados publicados. La incidencia en el nivel de enfermedades cancerígenas, siendo mas alto que otras comarcas. La incidencia en la reproducción de pareja con su incidencia sobre los niveles de riqueza del esperma del varón, etc.
Estas son parte de los precios que hemos pagado por decidirnos un día a intentar sacar la cabeza de los cultivos de uva en parral para aventurarse al cultivo bajo plástico.
Vayamos pues a comentar los resultados de estas elecciones y las posibles causas de esa decisión.
La sociedad se vertebra entre dos ejes fundamentales para su funcionamiento, la clase social o los ciudadanos y una clase política elegida para que lleve las riendas de los deseos de esa sociedad, decidida en las urnas.
Desde hace unos años, demasiados quizás, la clase política ha desvirtuado su función, abandonando su cometido y originando un desasosiego y desesperanza en la sociedad que los elige, que ha condicionado las decisiones desesperadas de ella.
No es necesario relatar lo que cierta clase política ha efectuado para socavar la sociedad, desprotegerla y crear su desconfianza. Todos lo sabemos.
Esta desesperanza no es justificación para que la sociedad de la espalda a la propia institución democrática que ella ha creado. Desgraciadamente cuando se ataca a la clase política hay que desligarla de las instituciones.
La clase política se le castiga en las urnas, pero jamás la sociedad debe dar pasos hacia atrás con las instituciones democráticas y los logros conseguidos a lo largo de los años. Los logros, producto de años de trabajo nunca deben socavarse. Tenemos los medios de comunicación, Los derechos de manifestación y de huelga, y otros medios a nuestro alcance para manifestarlos y debemos usarlos siempre que veamos que nuestros dirigentes no cumplen su cometido, pero jamás socavar las instituciones democráticas.
Todos sabemos de los sucesos acaecidos hace unos años de los cuales el antropólogo vasco, Mikel Azurmendi, viniendo a convivir entre nosotros durante unos meses, nos relató en su libro “Estampas de El Ejido”. En el relataba nuestra reciente historia, nuestras deficiencias en el camino de la formación de nuestras estructuras productivas y económicas y la labor que todos hicimos para conseguirlo. Sería conveniente que todo el que decide hablar sobre ello, estudiase las cuestiones sobre el terreno.
Es muy posible que surja de nuevo un estigma sobre nuestra tierra, que supongo salvaremos como hemos salvado otros, pero es triste que nosotros nos lo pongamos. Sería bueno una reflexión profunda por nuestra parte para saber lo que decidimos y las consecuencias que pueden tener en el futuro próximo
Ojalá solo sea, como comentaba antes, una nube de verano y pronto resurja la nube de plástico blanca como la nieve.
JOSÉ MANUEL GARCÍA, EL EJIDO.






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