Un buen hombre, un santo

El día 27 de marzo, en plena primavera, pero un día lluvioso y gélido, falleció en la capital del Estado en olor a santidad y con la bendición de Su Santidad, el preclaro hijo almeriense Manuel Lago Santisteban, a un mes de haber cumplido años el 26 de febrero, a quién conocí a través de su hijo Guillermo Manuel Lago Núñez, Decano del Colegio Oficial de Secretarios, Interventores y Tesoreros y Secretario General del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, pero que con anterioridad coincidíamos en algunos de los retiros mensuales de carácter espiritual organizados por el Opus Dei, teniendo ocasión de conversar con él, q.e.p.d., en los recesos de los mismo, quien siempre mantenía una bellísima ternura y alegría en trato y en los asuntos de la deliberación o conversación. Un hombre con un halo de misticismo propio, que lo expresaba en su propia impronta personal, siempre atento, escuchando y con buen sentido al analizar y valorar cualquier cuestión planteada a nivel personal y profesional.
Las congregaciones de los Luises y los Estanislaos tuvieron en Almería un rápido y espectacular desarrollo, hasta el punto que, con la perspectiva del tiempo podríamos decir que fueron sus años de más eufórica plenitud y eran muchas las familias almerienses cercanas a los jesuitas las que inscribían a sus hijos en dichas congregaciones. Así encontramos, el día 14 de noviembre de 1940, que estando en el Altar del Santuario de la Virgen del Mar por la dirección espiritual se nombró la junta directiva de los Estanislaos, que realizaron una gran labor de pastoral entre los más jóvenes, ostentando el cargo de Prefecto Manuel Lago Santisteban, y entre los otros trece miembros de la misma, podríamos citar a quien fue Archivero del Obispado e Hijo Adoptivo de Roquetas de Mar Enrique Silva Ramírez, como Delegado de Capilla, y entre los vocales, al Teniente General jubilado Andrés Cassinello.
Vivía junto a donde estaba el anterior Gobierno Militar en la calle Padre Luque, en una etapa complicada, la posguerra y la segunda guerra mundial, comentándome como pudo estudiar gracias a una beca, que le permitió realizar y finalizar sus estudios de bachiller y posteriormente la licenciatura en derecho y que su siempre vocación de servicio público, le llevó a ocupar diversos puestos, mediante oposición, en la Administración Pública Estatal, entre las que quiero destacar. la de Oficial de Primera Clase en el Gobierno Civil de Málaga dentro de la Escala Técnico-Administrativa, Jefe de Negociado de tercera clase en la Dirección General de Sanidad en 1959 y, posteriormente, mediante Orden de 26 de junio de 1958 por la que se resolvía el concurso convocado por la de 28 de marzo para la provisión de siete plazas de Adjuntos Técnico-administrativos del Servicio Nacional de Inspección y Asesoramiento de las Corporaciones locales, ocupó por méritos propios una de las plazas convocadas, cuyo Edicto en el Boletín Oficial del Estado Número 157, de fecha 2 de junio de 1958, iba firmado por el Ministro de Gobernación Camilo Alonso Vega. En 1967 es nombrado para el desempeño de Adjunto Técnico al Servicio Nacional de Inspección y Asesoramiento de las Corporaciones Locales.
Era un hombre impregnado de mucha paz, de mucha sabiduría, que con gran prestancia y saber estar participó en su calidad técnica en la configuración del Reglamento de Servicios de las Corporaciones Locales de 1955, así como de otras normativas de aplicación a los Entes Locales, hoy muchos de sus articulados en vigor por la brillantez administrativista con la que se regularon. Aunque quiero quedarme, con algunas de sus últimas intervenciones amanuenses, que trató sobre comentarios a la Ley del Suelo y sus Reglamentos, siendo publicado el artículo en El Consultor de los Ayuntamientos y Juzgados, 1987, así como, en 1985, versó sobre el Nuevo Régimen Local.
Manuel siempre unido a su amada esposa María del Carmen Núñez, una gran mujer llena de energía familiar y vitalidad profesional, con una profundad fe, hija del Dr. Guillermo Núñez, a quien por su afición a los toros, le llamaban el “médico de los toreros”, el cual tiene una plaza en su honor en Almería capital, eran devotos fervorosos de la Virgen del Mar, a cuya Hermandad filial pertenecía en Madrid como hermano cofundador de la misma. En su etapa de Bachiller, tiene un número considerable de artículos recogidos en periódicos o revistas de la época que ponen de manifiesto su elevado dominio de la Lengua y la Literatura, evocando a su gran profesora Celia Viñas. Uno de esos artículos, trata de la Cofradía de los Estudiantes, fundada por quien fue, también, su profesor de Matemática y Director en el Instituto Nacional de Enseñanza Media, Francisco Saiz Sanz, quien hace una sucinta referencia al cortejo procesional penitencial en la revista eclesial Pax, para defender y exaltar el credo Católico, siendo Director Manuel Román, y de la que fue cooperador desde su puesta en marcha.
El día 15 de abril de 1946, destacó como epílogo la procesión del Miércoles Santo: Y así, calladamente, para mayor esplendor de nuestra Semana Santa, ha surgido esta Cofradía que con su animosa vitalidad aspira a no desmerecer entre la» mejores. Y en la Semana de Pasión, al ronco y triste sonar del tambor, la larga fila de los nazarenos con su cruz a cuestas, pone la nota emocionante y colorista en la noche de estrellas rotas del Jueves Santo.
En relación con conferencias de antiguos alumnos, se recoge este párrafo que viene a señalar la impronta de Celia Viñas en quienes a continuación voy a reseñar: En mi vida he pasado tanto apuro, hijos. En mi vida. Fue un cursillo de Antiguos alumnos del Instituto en la Biblioteca. Yo tenía que hablar de Lope como lírico y perdí las citas en el libro. ¡Señor Si, recuerdo muy bien a mis compañeros conferenciantes; Gabriel Espinar «Garcilaso», Manolo Cano «Herrera», Tadea «Góngora» las tres ya somos licenciados en Filosofía, sección de Románicas. Y los letrados eran Lorenzo Sánchez, Fernández Revuelta, Manolo Lago y Juan Pérez que causó una verdadera sensación por su conferencia «Génesis de la soberanía internacional».
Habiendo superado el Bachiller con la máxima nota académica, escribió un artículo en la Hoja Mensual de la Congregación de la Inmaculada y San Luis Gonzaga en 1946, manifestando en su último párrafo: Cada uno marcharéis por vuestro lado abriéndoos camino en la proa de la vida. Y aquella unión, aquel espíritu, aquellos días, no volverán. Será el perfume del recuerdo el que os lo traiga. Eradla época del corazón tierno. Era la época de los sueños.
Espero y deseo, que esta ilustre persona con un ingente nivel cultural, que siempre amó a Almería con todos los sentires vocacionales del ejercicio funcionarial, algún día pueda tener Manuel Lago un pequeño pasaje o vía con su patronímico para hacer justicia con todos aquellos, que tuvieron que echar raíces fuera de nuestra tierra pero de la que hicieron que este peregrinaje caminar se hiciese presente en su vida ordinaria todo lo concerniente a la cultura religiosa y social de nuestra indaliana Almería. Nuestro más sentido pésame y condolencia a sus hijos Mar, Guillermo y María, y demás familiares, amistades, y a la Hermandad Patronal de la Virgen del Mar. Dale, Señor, el descanso eterno. Y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz.
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