Un año de rebajas (o de subidas. quién sabe)

Yo diría que Pedro Sánchez tendrá que (re)bajarse algún rato del Falcon, con perdón por el tópico, que no es más que otra broma de esas que tan poco gustan al presidente y a la vicepresidenta, que por poco más te llevan a la Fiscalía, como hemos comprobado con el tuit ese tan poco gracioso y que, además, es más viejo que la tarara, y ninguna de las personas a las que se les había aplicado antes se había enfadado tanto. Ahí, si el presidente y su entorno cercano me lo permiten, les aconsejaría que no rebajen -si posible fuera, porque tienen poco, muy poco_su grado de sentido del humor, sino que, más bien, lo aumenten.
Aquí, en fin, del Rey abajo todos, convendría que entrásemos en una fase de rebajas de la altisonancia, de los sectarismos, de ese partidismo, que, de tanto mirar a la corteza del árbol, nos impide ver el árbol de los ciudadanos y no digamos ya el bosque del interés de la nación. Es el caso que la gente de la calle quiere rebajas de productos de la misma calidad que antes, y ese es un símbolo en el que quizá deberían fijarse nuestros representantes. Que viene una temporada de aúpa, y no conviene, parafraseando, ahora que hemos citado de pasado al jefe del Estado, el discurso del Rey por la Pascua Militar, arriar la bandera de los grandes principios. Aunque quizá sí haya que hacerlo, urgentemente, con otras banderías.
-Fernando Jáuregui-






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