Sin pena ni gloria

El resumen es que países del norte de Europa, con bajos ratios de deuda y déficit, exigen que la mayor parte de los fondos se de en forma de créditos que habría que devolver y que además se pongan condiciones. Es decir, que los fondos no sólo se dediquen a gastos derivados de la pandemia, sino que los países más dañados, básicamente España e Italia, se comprometan a llevar a cabo reformas en sus economías para lograr sanear sus cuentas públicas. Mientras, los receptores de los mayores fondos, España entre ellos, exigen que en su mayor parte sean transferencias a fondo perdido y sin condicionalidad. La cumbre no debió ir muy bien para España. La prueba es que, a pesar de las expectativas que había generado en algunos, cuando acabó el presidente Sánchez no dijo ni una palabra.
España, quiera o no el Gobierno, tendrá que abordar más pronto que tarde reformas de calado. El déficit de las cuentas públicas y la deuda están desbocados y los gastos, más ahora, son inasumibles con una recaudación en caída libre. Las pensiones y los salarios de los empleados públicos serán los primeros objetivos y después vendrán subidas de impuestos. No vienen, precisamente, buenos tiempos para el Gobierno de coalición, cuyo programa ha saltado por los aires. Veremos, si también el propio Ejecutivo.
-Carmen Tomás-







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