Raza y etnias

La alcaldesa de Vic, con una gran humildad, sin reparar en el importante paso que suponía este descubrimiento, se limitó a instar a que a los seres humanos que no presenten signos de ser catalanes, y, enseguida, salte a la vista que son murcianos, manchegos o -¡quién sabe!- incluso andaluces, se les hable en catalán.
Naturalmente, los catalanes que no son secesionistas -mayoría hasta ahora en Cataluña- y los pertenecientes a esa subespecie inferior, llamada española, precisamos de más información para poder reeducarnos y llegar a saber, cuando estemos frente a una persona, si es catalán o canario, o -podría ser- extremeño o gallego.
Descubierta la etnia catalana, con su evidente impacto en la Antropología mundial, necesitamos datos veraces y reglas que nos ayuden al discernimiento. ¿La etnia catalana tiende a la calvicie, como en el caso de Jordi Pujol senior, o el de Miquel Roca i Junyent, o admite también una abundante cabellera como la que luce el prófugo Puigdemont? ¿La etnia catalana se refleja en el exceso de kilos de Oriol Junqueras, o en el perfil casi asténico del presidente del Parlament, señor Torrent?
Porque claro, con esta etnia que parece el resultado de mil leches, cualquiera puede ser catalán: el calvo, el piloso, el gordo, y el que parece sacado de un cuadro del Greco.
Me imagino que, en los próximos días, recibiremos información más detallada que nos permita saber, en pocos segundos, si la recepcionista del hotel es catalana pata negra o está en Barcelona de casualidad, pero ha nacido en Soria. Hasta entonces, los que no pertenezcan a la etnia catalana podrían ser obligados a llevar un brazalete negro para ayudar a su identificación. De nada, mi admirada antropóloga.
-Luis del Val-







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