Quejas de familiares de los mayores ingresados en la Residencia Santa Teresa de Jornet

Comentan que la enfermera de turno si causa baja, nadie la suple, quedando los mayores a expensas de URGENCIAS de la Seguridad Social. Igualmente se quejan de que saber el horario de la enfermera y si ese día va, es una odisea, así como el día y horario del médico que debe acudir a la Residencia.
Y ahora con el frío, la calefacción de la Residencia es una lotería si la ponen y otra lotería las horas que la ponen (parece ser que la madre Superiora mira mucho por «el gasto» -tal vez a la hora de pedir no se corte-, pero para dar…)
Y de la comida… Mejor no hablar, comenta. Porque lo mismo te ponen una pata de gallina con caldo o una rodaja de mortadela (y no se le ocurra a los residentes pedir otra rodaja porque la respuesta puede ser: «Están contadas, no hay más») Ah! y a comer o cenar «deprisita», nada de tranquilidad, que el personal que sirve la cena tiene que hacer más cosas antes de que termine el turno y hay «poco personal» para todo lo que hay que hacer…
¿Algo positivo? La limpieza, las cosas como son y una excelente capilla para rezar (eso que no falte). ¿Algo más? Silencio…
Las medicinas que tienen que tomar los mayores, puede , supuestamente, que al ser tantos haya equivocaciones… y luego vienen los mareos, caídas, malestar general y a veces «urgencias» por ese error (limpiezas de estómago incluídas)… Además de que «al ser tantos» a la «monjita de turno» se le haya olvidado pedir la medicina que se le terminó al ancianito correspondiente y luego tarden en traérsela 1, 2 o 3 días con suerte. Y mientras… (la tensión, el azúcar, el insomnio… vagando por la residencia)
Y buenos más temas que dejamos para otro día, porque si hablamos de supuesta «sarna» últimamente, supuestas «faltas de higiene a los mayores, etc.»…
Eso sí, misas y rosarios, flores para la capilla… todos los días y mucho más.
También nos comentan que hay días que para encontrar una «hermana» es una tómbola, porque o están de seminario, de charlas, de vacaciones, de convivencias o de…
Nos comentan que si los familiares se quejan de algo la respuesta puede ser: «Si usted no está conforme, ya sabe lo que tiene que hacer… Llevarse al familiar a otro lado». Ante el problema de a dónde llevarlos… Callan y aguantan.
Hay familiares de residentes que tienen que ir a pasearlos por los jardines o a hacerles compañía porque el personal de la residencia, al parecer no tiene esa obligación ni tiene tiempo.
Algunos familiares que económicamente pueden y por trabajo no pueden ir diariamente a ver a su familiar, hasta tienen a una persona de confianza que va a atender al «ancianito», para que le haga compañía un ratito, lo pasee, le entretenga, etc.
Porque eso no entra al parecer en la OBLIGACIÓN DE LA RESIDENCIA, ni por asomo, ni por humanidad.
Y los familiares se preguntan: ¿Y las inspecciones sobre el personal obligatorio contratado, así como la inspección de la alimentación de los mayores, enfermero, médico, fisio, ATS, actividades, etc., etc.,…?
¿Qué hacen con todo el dinero que se «quedan» de los mayores allí ingresados? ¿Y qué hacen con el dinero que les aportan ciertas instituciones? Porque la queja común de las «hermanas» y «madre Superiora» es la de que «tenemos muchos gastos y necesitamos ayudas económicas.
Allí los mayores suelen aportar algunos la totalidad de la pensión y otros hasta el 90% de la pensión (hay otras fórmulas más…) Es fácil calcular si ponemos un ejemplo: 165 ancianos residentes por una media de 650 euros (entre los que menos cobran de pensión y los que más cobran, y tirando por lo bajo), calculen…
Hay que sumar ayudas, donaciones, etc.
Y si además algunos productos alimenticios les salen gratis porque se los donan…
Pero cuando sólo se sabe sumar y multiplicar y NO restar y dividir… Y NO dar y SÍ pedir…
Es lo que pasa.
En fin…
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