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Qué bochorno

Tras dos intentos fallidos, la proposición de Ley sobre la eutanasia llegó ayer al Congreso de los Diputados. Ya se sabía que esta legislatura iba a ser la de la bronca permanente en el hemiciclo, pero el tono de las intervenciones superó todos los límites y llevó al sonrojo a ese setenta por ciento de españoles que quiere ver regularizado su derecho a morir con dignidad, cuando los cuidados paliativos no sirvan para atenuar un sufrimiento innecesario.

Resulta sorprendente que el diputado del PP, Ignacio Echániz, tuviera la desfachatez de calificar la eutanasia como un invento del Gobierno para «ahorrarse el coste de cuidar enfermos». Cuando que, siendo él Consejero de Sanidad en el Gobierno de Castilla-La Mancha, con María Dolores de Cospedal, mandó parar las obras del hospital de Guadalajara, en medio de una campaña de recortes que dejó a más de cien mil vecinos sin sanidad en sus municipios.

Como entonces iba de paladín de la modernidad, reclamó que no se podía volver a la «sanidad de naftalina» y que la atención moderna «es el dispositivo móvil». Esa debe ser la atención que, según él, deben recibir los enfermos terminales o sin posibilidad de curación.

También las palabras desde la tribuna de la portavoz de VOX, diciendo que esta ley era una máquina de matar, «un homicidio asistido para un sistema quebrado de pensiones», provocaron estupor y sonrojo. Pero de esta formación se puede esperar cualquier desmadre.

Mientras Echenique, desde su silla de ruedas, recordaba el sufrimiento del tetrapléjico Ramón Sampedro, a quien Ramona Maneiro ayudó a morir tras treinta años atado a una cama, una voz no identificada desde la bancada del PP, le gritó: «es repugnante que tú defiendas esto» ¿A qué se refería? ¿A su minusvalía?

Porque lo que debe quedar meridianamente claro es que la regulación legal de la eutanasia no obliga a nadie a pedirla. Que es un derecho personal e inalienable. Que necesita autorización médica. Que una persona sin capacidad mental no puede solicitarlo y que están previstas en el texto todas las salvaguardas jurídicas. Además, todos los grupos tienen el derecho y el deber de presentar enmiendas.

Lo que no se puede hacer es utilizar el hemiciclo para el circo político, jugando con el dolor de muchas familias que contemplan impotentes como su ser querido no tiene acceso a la unidad de paliativos porque en su ciudad no hay un hospital de referencia.

Paliativos y eutanasia son dos términos complementarios y a los que tienen derecho los ciudadanos de este país. Pero hay situaciones, y el diputado Echániz lo sabe bien porque es médico, que ni siquiera los paliativos calman el dolor de una enfermedad incurable e invalidante como es la ELA.

Como en el caso del divorcio o el aborto, son derechos que a nadie obligan pero que deben estar al alcance de la mano de quienes, desgraciadamente, los necesitan. Sin aspavientos y sin frases gruesas.

-Victoria Lafora-

Escrito por en 13 Feb 2020. Archivado bajo Opinión.
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