Pasan cosas además del coronavirus

Lo que también se echó de menos en la comparecencia del presidente, además de unas disculpas claras y de una mínima autocrítica, fue aplazar una vez más las medidas económicas imprescindibles para salir de la crisis. Si hay suerte, el martes tendremos algo. Nadie sabe lo que va a durar esta situación y la paralización de toda la actividad económica. Es posible que dure un mes o dos, un trimestre y que no entremos, técnicamente, en recesión. Pero cualquier experto sabe ya que la recuperación del turismo y la hostelería, una de nuestras grandes fuentes de ingreso y un enorme nicho de empleo fijo y temporal, durará mucho más de dos trimestres. Lo mismo podemos decir de otros muchos sectores económicos. La liquidez de las empresas y la supervivencia de otras muchas, incluidas las de los autónomos, están en un riesgo evidente e inmediato. Y esa crisis, lamentablemente, puede durar mucho más, incluso, que la sanitaria.
¿Dónde estamos de verdad? El presidente Sánchez habló de que en esta próxima semana podemos alcanzar los 10.000 infectados. El grupo de expertos del presidente Trump asegura que en España se puede pasar de 3.000 a 250.000 contagiados en solo un mes. Y el director médico del Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha dicho que «en España -en una cifra optimista- se pueden infectar diez millones de personas y la cifra de muertos puede alcanzar los 300.000».
Pero coronavirus al margen, siguen pasando cosas. La Justicia se para y, aunque los jueces aprovechen este tiempo para ponerse al día en las sentencias pendientes, empezarán a señalarse juicios para dentro de dos o tres años. En la frontera entre Turquía y Grecia, sigue la terrible crisis de los refugiados con los que juegan casi delictivamente los gobiernos turco y griego, con la Unión Europea desaparecida. El Gobierno aprovecha para nombrar embajadora ante la OEA a la exministra que tuvo que dimitir por copiar su tesis. Y el Tribunal Superior de Justicia de Baleares absuelve al juez Florit, aquel que incautó móviles y ordenadores a varios periodistas para tratar de descubrir sus fuentes sin respetar el secreto profesional. El tribunal considera probado que el juez dictó «cuatro resoluciones injustas», pero le absuelve, apoyándose en que solo fue imprudente y en que no hay una ley reguladora del secreto profesional, en desarrollo de la Constitución. Pasan otras cosas aunque solo hablemos del coronavirus. Pero el coronavirus lo oculta todo.
-Francisco Muro de Iscar-







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