Oxígeno para empresarios y autónomos

La medida era imprescindible. Lo pedían no sólo empresarios y autónomos, también el Banco de España y otros analistas venían reclamando esta fórmula para evitar despidos masivos y cierres de empresas. El Gobierno, como en tantas ocasiones durante esta crisis, se ha resistido hasta el final, lo que ha creado inseguridad y ansiedad en trabajadores y empresarios. Es obvio, que el coste para las arcas públicas de estas medidas es alto. El ministro Escrivá cifraba el viernes el coste de los ERTE en 10.000-11.000 millones de euros de marzo a septiembre. Sin embargo, habría que ver el coste social y económico que hubiera tenido en términos de recaudación y de prestaciones por desempleo no alargar estas medidas con la actividad a medio gas en muchos sectores decisivos para la economía española en aportación al crecimiento y al empleo.
En todo caso, estas medidas no van a ser suficientes para taponar la herida. El golpe es brutal y así lo atestiguan las distintas previsiones que se van conociendo y que van empeorando mes a mes. Las empresas necesitan liquidez, certezas sobre los impuestos y planes de apoyo específicos y serios. De momento, el acuerdo de gobierno con Podemos sigue vigente, con la excepción del «impuesto a los ricos». Veremos si Europa logra, a cambio de los fondos, que se enderece el rumbo.
-Carmen Tomás-

