Miscelánea cofrade del año 1979
En el año 1979 la Agrupación de Cofradías se reorganizó y fue nombrado Presidente por la autoridad eclesiástica, el abogado almeriense Fulgencio Pérez Dobón. Lo que pretendía dicha corporación cofrade penitencial era un impulso de la Semana Santa de nuestra ciudad, que casi había desaparecido en el ámbito de la religiosidad popular y buscar un ente que aglutinará para ayudarlas a realizar sus tradicionales desfiles en la Semana Mayor con el decoro y el prestigio que estos días merecían.
La Agrupación editó para ese año un cartel anunciador con la imagen del Cristo de la Escucha y un programa para dar a conocer a los almerienses y a cuantas personas nos visitaban la historia y su quehacer en pro de la Semana Santa. El Pregón del año 1980, fue pronunciado en el Convento de Las Puras por el escritor José Asenjo Sedano, quien comentó que “heredera de ese cristianismo milenario, Almería – a través de su Agrupación de Cofradías- se dispone a darnos su versión de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo”.
El que fuera obispo de Almería, Monseñor Manuel Casares Hervás, escribió una carta de exhortación, en la que indicaba, que la Agrupación de Cofradías está formada por un grupo de jóvenes de todas las profesiones laborales civiles y que no se puede olvidar que toda procesión, en la pedagogía de la fe cristiana tiene un fin subsidiario y es la interiorización del conocimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios y la mejor vivencia del Evangelio, que es su Palabra salvadora.
También nos encontramos con una carta de Monseñor Justo Mullor García, que en aquellas fechas era Arzobispo titular de Mérida y Nuncio Apostólico de Costa de Marfil, donde nos manifiesta que hay mucha catequesis en el escalofrío que produce escuchar, en la aurora serena del Viernes Santo almeriense, el viejo grito hecho canto del “Perdona a tu pueblo, Señor”.
A continuación, en el programa editado por la Agrupación con una portada de un dibujo de Juan Tijeras Galera y realizado en la Imprenta Bretones, se inserta textos del canónigo archivero y párroco de la Catedral Juan López Martín, quien nos introduce en la leyenda, historia, hipótesis y realidad del Santo Cristo de la Escucha, así como del historiador Rvdo. José Ángel Tapia, cofundador del Instituto de Estudios Almerienses, quien nos habla de la devoción popular y fervor de los cofrades, Juan “Martimar”, sobre la Semana Santa Almeriense y el que fue posteriormente canónigo y continuador del Movimiento Indaliano, Rvdo. Bartolomé Marín, sobre la Semana Santa de nuestro tiempo.
Tras esas lecturas comienza un repaso histórico y actual de las cofradías que procesionarían en ese año 1980, fechas de grandes dificultades sociales y económicas en todos los ámbitos de la sociedad civil con motivo de la Transición política y en el segmento de la piedad popular católica los efectos pastorales que se derivaron de la aplicación del Concilio Vaticano II.
Destacar la salida, después de algunos años sin hacerlo, de la Cofradía de los Niños Hebreos desde la Catedral el Domingo de Ramos organizada por la Agrupación de Cofradías, imagen que trasladamos en un furgón desde la iglesia de san Sebastián, en donde actualmente se encuentra al culto, y de ahí se produce un parón en los desfiles procesionales hasta el Miércoles Santo con las hermandades de los Estudiantes siendo hermano mayor José Luis Cantón Pavón y consiliario Juan López Martín, Cofradía del Prendimiento (Excautivos), siendo Hermano Mayor Juan Antonio Barrios Fenoy y la Cofradía del Encuentro, de la que era Hno. Mayor Juan Bas Jiménez y consiliario el Rvdo. José Fajardo. Todos los pasos salían desde la Catedral, menos el Nazareno, que lo hacía desde el Monasterio de las Madres Clarisas para encontrarse con la Virgen de la Amargura, cuya imagen salía desde la Catedral, y frente a la fachada del Palacio Episcopal en esa alegoría piadosa de la IV Estación del Vía Crucis se producía el tradicional Encuentro.
Comenzó el Jueves Santo con tres Hermandades, Cofradía de la Virgen de las Angustias y el Cristo de la Buena Muerte, relacionada con el ámbito castrense, desde el actual convento de clausura de las Escalas del Santísimo, siendo Hermano Mayor Manuel Rodríguez Martínez y consiliario el P. Liborio López Lupiañez SI; la Cofradía del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora del Primer Dolor (Banca, Bolsa y Oficinas) desde la iglesia de san Sebastián, ostentando el cargo de Hermano Mayor el fotógrafo Domingo Molina Morales y consiliario el Rvdo. Francisco Moya; y la Hermandad del Sagrado Descendimiento y la Santísima Virgen del Consuelo (El Silencio) desde el convento de san Agustín, PPFF, que era hermano Mayor José Manzano Gómez y consiliario Fray David Sánchez Romero, OFM, y que procesionó con tres pasos, el Cristo de la Columna, el Descendimiento y la Virgen del Consuelo.
Al llegar la “madrugá” del Viernes Santo procesionaría el máximo exponente de la piedad popular almeriense, el Cristo de la Escucha, entre el clamor de miles de personas que rezaban silenciosamente tras las meditaciones, que nos han quedado grabadas en la mente para el recuerdo, por el Muy Ilustre Dr. Juan López Martín; y en la tarde noche, la procesión oficial de la Semana Santa desde la iglesia de san Pedro Apóstol, la Real e Ilustre Hermandad del Santo Sepulcro, de la que era hermano Mayor Juan Rafael Muñoz Muñoz, y segundo Teniente Hermano Mayor, quien fuese posteriormente Presidente del ente agrupacionista Manuel Martínez Ramírez, y consiliario el canónigo Rvdo. Francisco López López, y a continuación procesionó la Cofradía de la Soledad, siendo hermano Mayor Juan Montoya Gallardo y consiliario el Rvdo. José Amat Cortés, acompañándolo en el cortejo el coadjutor de la iglesia de Santiago, Rvdo. Rafael Salas Hita.
Hubo intentos de algunos miembros de la Agrupación por reorganizar la salida en Vía Crucis de Nuestro Padre Jesús de la Pobreza, para cual todos los Jueves del año asistíamos a la Hora Santa organizada por la Archicofradía de la Hora Santa, e igualmente, se estuvo hablando de recuperar la salida de la Virgen del Consuelo vestida de pobre para que procesionara el Sábado Santo acompañada exclusivamente de mujeres, como lo hacía de antaño.
Finalizaron los desfiles procesionales con la procesión del Resucitado desde la iglesia de Santiago Apóstol, organizada por la Agrupación de Cofradías con la presencia de todas las Cofradías penitenciales con sus hábitos correspondientes.
Asimismo, el ente corporativo cofrade agrupacionista organizó el I Certamen de Fotografía con un solo premio de 10.000 pesetas, y la fotografía ganadora sería el cartel anunciador de la Semana Santa del siguiente año. Asimismo, convocado por el Ateneo de Almería y la Peña el Taranto con la colaboración de la Agrupación se organizó un Concurso de Saetas en los que participaron cantaores aficionados y profesionales. Se organizó en Cuaresma un retiro espiritual en la Iglesia de la Compañía de María dirigido por el P. López Lupiañez, SJ, asistiendo un nutrido grupo de cofrades.
La Agrupación de Cofradías estaba integrada por los siguientes miembros: Presidente Fulgencio Pérez Dobón, Vicepresidente 1º, Atanasio Hoyos Alarcón, Vicepresidente 2º Pedro J. Martínez Plaza, Tesorero Juan Rafael Aguilera Martínez, Contador, Juan J. Montoya Gallardo, Secretario General Juan Rafael Muñoz Muñoz, Vicesecretario General, Miguel Aparicio Rodríguez, Vicesecretarías: para relaciones con la Iglesia, Salvador García Valls, Autoridades Civiles y prensa Luis Criado del Águila, y relaciones con las Cofradías Juan Bas Jiménez, Vocales: Luis Ort Lázaro, Carlos Galices Cantón, José Miras Asensio, José A. López Ledesma, José Rodríguez Mañas, Manuel Vicente Barranco Rodríguez, Francisco Labraca López, Ramón González Jiménez, José Miguel Torres Benavente, Julio Gallegos Rueda y Francisco Plaza Baldo, siendo Consiliario Juan López Martín.
La Agrupación de Cofradías estaba integrada por tres miembros titulares (igualmente, con sus suplentes) de cada una de las Hermandades de Penitencia integradas en la Agrupación.
Es de recordar durante la reorganización de la Agrupación a todas aquellas generaciones que nos han precedido y sobre todo a un hombre que fue santo y seña, y alma de dicho impulso como fue la del cofrade del Silencio y de toda la Semana Santa Almeriense, el funcionario de la Organización Sindical, Miguel Aparicio Rodríguez.
Fuente:



Rafael Leopoldo Aguilera Martínez Oña