Los barones no cuentan

Apoyándose en Lastra, la «portavoza» parlamentaria, en Ábalos el secretario de organización y con Iván Redondo -un outsider sin militancia en el partido al que nombró jefe de su gabinete- actuando de gurú, ha conseguido domeñar a un partido que desde la Transición ha gobernado en España durante más de 20 años y que éstos días celebra los 140 años de su fundación. Lo que no deja de ser sorprendente si caemos en la cuenta que ni es un líder visionario de verbo encendido capaz de arrastrar a las masas, ni se le conoce un pensamiento político propio más allá de proclamarse progresista. Sintagma de significado variable, muy del acomodo de su personalidad. A la vista de que en esta etapa ha conseguido que los actuales notables del PSOE refrenden sin apenas crítica todas sus decisiones -algunas, arropadas bajo el procedimiento de consultas a las bases, un mecanismo de adhesión inducida-, seguirá adelante con sus planes. Las tímidas críticas de algunos barones al pacto con Podemos y al posible acuerdo con ERC para lograr -se puede colegir a qué precio- la abstención que permitiría la investidura no le harán cambiar de hoja de ruta. Su ambición es el poder y para mantenerse hará en cada momento lo que crea que asegura su objetivo. Lo pasó mal en el pasado y no lo ha olvidado. Por eso, para él, la opinión de los barones socialistas no cuenta. El partido es suyo.
-Fermín Bocos-







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