Las autoescuelas de Almería colapsan de nuevo el centro de la capital para protestar por la falta de examinadores

La marcha de protesta, que ha contado con la participación de numerosos vehículos de autoescuelas de toda Almería tanto turismos como camiones y autobuses de prácticas, partió al mediodía del aparcamiento del Estadio de los Juegos Mediterráneos y se dirigió hacia el centro de la capital por las calles Manuel Azaña, Avenida del Perú y Carretera de Ronda (hasta las inmediaciones del puerto), para girar luego hacia la Avenida Federico García Lorca, hasta el final de la misma.
La jubilación de varios examinadores en la última década unido también a las bajas por incapacidad temporal como consecuencia de la pandemia del COVID 19, les está causando un grave perjuicio económico que se traduce en despidos de profesores y cierre de empresas. Y todo ello, debido a que no pueden presentar a sus alumnos a examen con la misma regularidad que lo hacían antes.
Ineficaz gestión
Las autoescuelas se quejan por este motivo de que la Administración no les da el servicio que demandan, que, como denuncia el presidente de ASOPROAL Rafael Villegas, “pagan los alumnos por adelantado”, motivo por el cual han vuelto a movilizarse para mostrar su malestar a las autoridades provinciales y a la ciudadanía en general. Y lo han hecho haciendo sonar los cláxones de sus vehículos y mostrando diferentes pancartas reivindicativas (‘Queremos examinar a nuestros alumnos’) en contra de la ineficaz gestión del Gobierno de coalición que preside Pedro Sánchez.
Villegas, como portavoz de las más de cien empresas afectadas en Almería, denuncia la falta de colaboración del Ejecutivo central con las autoescuelas, lo que provoca que “no tengamos ninguna capacidad de examen”, y buena prueba de ello, asegura, “es que en toda España hay 400 mil personas esperando para poder acceder a pruebas de circulación”.
La falta de exámenes prácticos, señala, es consecuencia de incumplimientos por parte de la Administración, “como la no creación de bolsas de examinadores para reforzar las plantillas de las jefaturas”, y de la ineficaz gestión del servicio público, algo que le ha llevado al propio Rafael Villegas y a su vicepresidenta Luisa Orcera a protagonizar una huelga de hambre durante semanas que trascendió a nivel nacional.
La difícil situación del sector, asegura Villegas, repercute de forma negativa en el conjunto de la economía nacional, “porque los profesores y los alumnos que necesitan del carnet de conducir para optar a un empleo no somos los únicos perjudicados, también lo son la propia Administración, que deja de ingresar las tasas de los exámenes, y luego también se resienten los concesionarios de automóviles, que dejan de vender coches, y sectores como el transporte de mercancías, que necesita conductores, que tampoco son ajenos a este problema”.
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