La transformación de las ramblas en vías verdes dará lugar a ciudades más sostenibles

Esther García Luque, directora del curso, explica que las ramblas son “las venas de nuestro territorio, las cuales hay que cuidar porque llegan al mar”. Su puesta en valor y limpieza ayudará a mantener limpios los mares. “Sabemos que el mar Mediterráneo es de lo más contaminados, pero el mar no empieza en la orilla de la playa, comienza en nuestras ramblas y nosotros somos los que participamos en que nuestro mar esté limpio o no”. En estos momentos las ramblas “están muy deterioradas y se utilizan como escombreras o como carreteras”, por eso es necesario hacer un uso natural de ellas pudiendo transformarlas en “espacios verdes, con flora, vegetación y agua, manteniendo su valor ecológico”. Son espacios que están ahí y no hay que crearlos, “simplemente conservarlos, apoyarlos y restaurarlos”.
La importancia de hacer un curso como este -dirigido a técnicos de gestión urbanística, jardinería y a estudiantes de Ciencias Ambientales e ingeniería- radica, según su director Manuel Sánchez, “en que va a permitir conocer la importancia de poner en valor estas vías verdes, de hacerlas espacios en los que todo el mundo pueda disfrutar de las funciones ecológicas que tienen y también es importante este curso porque estamos en un momento crucial para cuidar la biodiversidad”.
Las características ambientales de las ramblas -vegetación y presencia de fauna- hace posible la viabilidad de los ecosistemas, ya que cuando no se encuentran en contacto unos de otros, tienden a degradarse. El beneficio que aporta la vegetación en zonas urbanas contribuye a la reducción del carbono en la atmósfera, mejorando la calidad del aire, disminuyendo el gasto energético, mejorando el control de la temperatura y reduciendo el efecto invernadero.
La preocupación por el medio ambiente y la necesidad de encontrar el modelo de desarrollo sostenible lleva a las administraciones a implantar nuevas políticas y nuevos proyectos. Para ello es imprescindible tener en cuenta un diseño sostenible y de calidad, y un uso social con participación ciudadana en los espacios verdes. Algunos de los beneficios de los corredores verdes son que generan microclimas, ya que la radiación que reciben la convierten en energía química, y reducen la emisión calórica porque la sombra que proyectan las plantas y árboles incrementan el confort ciudadano y mejora las condiciones del entorno de los edificios, lo que provoca un menor consumo energético por la climatización.
Aún quedan algunas plazas para realizar este curso. Las inscripciones se pueden realizar en la dirección: http://www2.ual.es/cverano/
