La desunión de las derechas

Cabe pensar que Pablo Casado intentará que las iniciativas del partido que preside no se confundan con la línea política de Vox, el grupo nacido del descontento de antiguos miembros y votantes del PP. Pero no lo tiene fácil. Entre otras razones porque los populares gobiernan en algunas comunidades autónomas con al apoyo de Vox y ya se sabe que a quien tiene una hipoteca no lo que conviene tirar piedras contra la sede del banco.
La fragmentación de la derecha es una baza con la que cuentan Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, su aliado de Podemos. De hecho los portavoces de la coalición gubernamental no pierden ocasión de asimilar al PP con Vox incluyendo a Ciudadanos en el mismo bando. Vox es el pretexto, la excusa para demonizar a la derecha tratando de asimilar el todo con una de las partes. Dure lo que dure la legislatura -personalmente creo que será larga- el PP deberían considerar como opción estratégica un acercamiento explícito a Ciudadanos. Una alianza que fuera más allá de la actual fase de cooperación en ayuntamientos y comunidades. Hacer de la necesidad virtud ante la larga travesía del desierto que se anuncia dejando bien claro que hay una derecha y un centro democráticos, liberales y europeístas que nada tienen que ver con Vox.
Es probable que tanto Pablo Casado como Inés Arrimadas dada su juventud, ambos tienen 38 años, pueden permitirse esperar para ver qué pasa, cómo las contradicciones internas de la coalición política entre el PSOE y Podemos hacen fracasar el Gobierno que preside Pedro Sánchez. Lo que es seguro es que una parte considerable de ciudadanos españoles no pueden permitírselo. Casado y Arrimadas deberían tener claro que juntándoles con Vox el Ejecutivo y sus terminales mediáticas van a seguir estigmatizando tanto al PP como a Ciudadanos. Unidos podrían resistir mejor la que se les viene encima.
-Fermín Bocos-






EL RINCÓN DE LA SIRENITA
LA VENTANA DE LA FE
SUCESOS
EN CLAVE DE HUMOR
DOCUMENTOS








