Facta, non verba

Nos dijo el Ejecutivo que el ingreso mínimo sería de entre 462 y 1.015 euros por hogar. Y que el coste de esta medida para las arcas públicas sería de unos 3.000 millones de euros al año. Pues bien, si hacemos las cuentas, sale una media de algo menos de 300 euros. Una cantidad irrisoria. ¿Dónde está la trampa? Pues en que las CCAA deberán completar esa renta mínima y en que no se ha coordinado con sus presidentes cómo y con qué recursos se va a hacer frente a ello. Hay que recordar que las Comunidades Autónomas ya tienen una renta mínima y sus criterios para concederla. Además, por supuesto, de que ahora el dinero es escaso, dado que han tenido que hacer frente a gastos millonarios por la pandemia.
Es decir, que la medalla se la piensa poner el Gobierno, fundamentalmente Pablo Iglesias, pero quien en realidad paga una parte importante es la Comunidad Autónoma y ya veremos si no acaban pagando también los ayuntamientos. Así que una medida que el Gobierno nos ha vendido a bombo y platillo, preocupado, como dicen desde siempre, por la pobreza de muchas familias, agravada sin duda por el coronavirus, el confinamiento y el cierre de la economía, se va a quedar en muy poco, porque no hay recursos. España está abocada a pedir ayuda a Europa y hay que vestir el muñeco trasladando a otras administraciones el coste, haciéndose trampas en el solitario, como si la UE y los españoles fuéramos tontos y no supiéramos qué todo sale del mismo sitio. En fin, que ya veremos cómo acaba esta promesa, de qué estamos hablando y quién paga, cómo y cuándo. Quizás el sábado podamos contárselo, aunque con este Gobierno hablar de plazos empieza a ser muy arriesgado.
-Carmen Tomás-
"Facta, non verba",Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido







EL RINCÓN DE LA SIRENITA
LA VENTANA DE LA FE
SUCESOS
EN CLAVE DE HUMOR
DOCUMENTOS








