El Rey pronuncia su mensaje junto a una foto con representantes de la sociedad española y las banderas de España y la UE

Ésta es la tercera vez que el Rey ha escogido el salón de Zarzuela para pronunciar su discurso. Anteriormente, el jefe del Estado realizó su alocución desde su despacho, el emplazamiento habitual desde el que su padre, el rey emérito Juan Carlos I, pronunciaba su mensaje.
En esta ocasión, el discurso de Felipe VI se prolongó durante 12 minutos y 18 segundos, una duración ligeramente superior a la del año pasado que fue de 11 minutos. Como es habitual, el Rey ha finalizado su mensaje felicitando la Navidad en las lenguas españolas cooficiales.
En el Salón de Audiencias, además de las banderas de España y la UE, podía verse un misterio con el nacimiento del Niño Jesús, la Virgen María y San José, de la colección privada, así como una fotografía de la Familia Real con las 41 personas que recibieron la condecoración de la Orden al Mérito Civil el 19 de junio con motivo del quinto aniversario de la Proclamación del Rey.
En las paredes de la estancia colgaban los cuadros habituales en el salón de Audiencias y, sobre una consola al fondo, un ejemplar de la Constitución Española y el volumen histórico sobre ‘La insigne Orden del Toisón de Oro’, símbolo de la Monarquía Española
El discurso del Rey, para el que eligió un traje azul marino, camisa azul claro y corbata con lunares en diversos colores, comenzó con el Himno Nacional sobre la imagen exterior nocturna del Palacio de la Zarzuela sobre el que ondeaba el guión del Rey y finalizó con cinco imágenes de la Familia Real en 2019.
Las instantáneas elegidas en esta ocasión mostraba al rey con escolares en un acto de la Fundación Cotec, a la Reina con voluntarios españoles en Mozambique y a los Reyes en la localidad murciana de Alcáceres con motivo de las inundaciones y en reconocimiento al trabajo de los servicios de emergencias, rescate y protección civil.
Las hijas de los Reyes también han sido protagonistas de las imágenes en una instantánea con motivo de los actos del X Aniversario de la Fundación Princesa de Girona (FPdeGi) en Barcelona y la entrega de los Premios Princesa de Asturias. En el primer caso, el Rey y la Princesa Leonor participan junto a un grupo de jóvenes en los actos de los FPdGi y, en el segundo, los Reyes aplauden a la Princesa Leonor, que es abrazada por su hermana, al concluir su primer discurso institucional en los Premios Princesa de Asturias en Oviedo.
El Rey admite que Cataluña es una «seria preocupación» y pide respetar la Constitución, que preserva la unidad.
Sobre la formación de Gobierno, dice que corresponde al Congreso «tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles» Lanza un mensaje de confianza en el futuro basada en la «unidad en los valores democráticos» y en una España abierta al mundo.
El Rey Felipe VI ha reconocido que Cataluña es una de las «serias preocupaciones» que tiene España, en un mensaje de Navidad en el que ha llamado a fortalecer los valores que han sustentado la democracia española y especialmente el entendimiento dentro de la Carta Magna: «La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza».
Para el Rey, esos valores, junto a la libertad y la solidaridad y la voluntad de concordia que permitió «derribar muros de intolerancia, rencor e incomprensión» –en alusión a la Transición–, son una «seña de identidad» de la España de hoy, pero no pueden darse «por supuestos ni tampoco olvidar su fragilidad». «Debemos hacer todo lo posible para fortalecerlos y evitar que se deterioren», ha avisado.
El Rey ha defendido que todo lo que España ha logrado en democracia, «una transformación muy profunda» y un «gran potencial como país», «no se ha generado de manera espontánea» sino que ha sido el resultado de que millones de españoles, «gracias a la Constitución», han compartido valores y proyectos.
En un discurso que esta vez se produce en plena negociación de PSOE, Unidas Podemos y ERC para la investidura de Pedro Sánchez, el jefe del Estado ha pasado por encima y se ha limitado a señalar que España está inmersa en «el procedimiento constitucional previsto para que el Congreso de los Diputados otorgue o deniegue su confianza al candidato». Conforme a la Constitución, ha dicho, corresponde al Congreso «tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de todos los españoles».
El Rey ha mencionado a Cataluña expresamente una sola vez, entre las «serias preocupaciones» que tiene España, junto a las consecuencias para la cohesión social de la revolución tecnológica y el deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones. Sin embargo, con o sin menciones explícitas, la situación en esa comunidad ha sido una constante en sus seis mensajes navideños desde 2014.
«PENSEMOS EN GRANDE, AVANCEMOS CON AMBICIÓN»
Esta vez, el Rey ha lanzado un mensaje de confianza en la capacidad de la sociedad española y de su Estado Social y Democrático de Derecho de afrontar los desafíos. «Tenemos un gran potencial como país. Pensemos en grande. Avancemos con ambición. Todos juntos. Sabemos hacerlo y conocemos el camino», ha señalado.
Ese camino, a juicio de Felipe VI, es la unidad en torno a los valores democráticos: «Confiemos en nosotros mismos, en nuestra sociedad; confiemos en España y mantengámonos unidos en los valores democráticos que compartimos para resolver nuestros problemas; sin divisiones ni enfrentamientos que solo erosionan nuestra convivencia y empobrecen nuestro futuro».
En su mensaje, ha identificado retos como la nueva era tecnológica, el rumbo de la UE, los movimientos migratorios, la desigualdad laboral entre hombres y mujeres, la manera de afrontar el cambio climático y la sostenibilidad, la falta de empleo, sobre todo para los jóvenes, y las dificultades económicas de las familias más vulnerables, que siguen siendo la «principal preocupación» porque «la crisis económica ha agudizado los niveles de desigualdad».
Es este escenario, lo que, en su opinión, requiere «tener más que nunca una confianza firme» en la propia sociedad y en España, que «siempre ha sabido abrirse camino» cuando ha afrontado el futuro con responsabilidad, determinación y serenidad. Eso sí, también ha avisado de que «el progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado».
De hecho, ha incidido en que el Estado Social y Democrático de Derecho asegura la «convivencia en libertad», «ha convertido a España en un país moderno, con prestaciones sociales y servicios públicos esenciales», con una gran red de infraestructuras y «garantiza como pocos la seguridad de los ciudadanos».
«UNA NACIÓN» ABIERTA AL MUNDO Y CON VALORES DEMOCRÁTICOS
«Una nación», ha proseguido, «con una posición privilegiada para las relaciones internacionales gracias a su clara vocación universal, a su historia y a su cultura», europea e iberoamericana, y que «no está aislada, sino muy abierta al mundo y plenamente integrada en la sociedad global».
España, ha defendido, tiene «razones sobradas» para mantener la confianza, porque es una sociedad «emprendedora y generosa», líder en muchos campos; comparte valores «con las demás sociedades libres y democráticas» y «ha hecho frente, y ha superado, situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando una gran resistencia y madurez».
«Podemos sentirnos muy orgullosos de los valores que inspiran a nuestros ciudadanos, de la energía, la vitalidad y el dinamismo de nuestra sociedad y de la solidez de nuestro Estado», ha remarcado el Rey, recalcando que todo ello es no «una autoestima mal entendida» sino «una realidad contrastada».
CONTRA LOS EXTREMOS DE AUTOCOMPLACENCIA O AUTOCRÍTICA DESTRUCTIVA
Eso sí, ha reconocido que «queda mucho por hacer, por mejorar y renovar», y eso requiere no «caer en los extremos», es decir, «ni en una autocomplacencia que silencie» las carencias o errores, «ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político» acumulado.
Lo que hace falta, a su modo de ver, es «tener una conciencia clara y objetiva» de las debilidades y fortalezas de España y una visión «lo más realista y completa de cómo y hacia dónde va el mundo».
«El tiempo no se detiene y España no puede quedarse inmóvil, ni ir por detrás de los acontecimientos», ha dicho, tiene que avanzar por su camino «sin encerrarse en sí misma como en otras épocas del pasado». Así, se ha mostrado convencido de que España superará los nuevos retos, como ha superado otros en el pasado.
En un mensaje que, como siempre, ha terminado felicitando las fiestas en las lenguas cooficiales, el Rey ha querido tener un recuerdo a las víctimas y damnificados de las inundaciones y las riadas, y también a los que en Nochebuena velan por la seguridad de España lejos de nuestras fronteras o prestan servicios esenciales.
Además, ha dejado claro que el mensaje de Navidad en sí es una muestra de su compromiso de «servir a España con lealtad, responsabilidad y total entrega».
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