El Mercadillo de Vícar volvió a la normalidad sin incidencias

El Ayuntamiento y los comerciantes acordaron semanas atrás unas estrictas medidas de seguridad e higiene para minimizar las posibilidades de contagio entre vendedores y clientes. Unas medidas que necesitaban de la actitud responsable de tanto de vendedores como de usuarios para garantizar el correcto uso de las instalaciones tal y como exigen las autoridades sanitarias.
Así, se dispuso el uso obligatorio de mascarillas por parte de los vendedores, que además debían disponer de gel hidroalcohólico o desinfectante en el puesto de venta. Además, en el caso de los puestos de venta de productos alimenticios, los vendedores debían utilizar guantes y cada puesto debía contar con una papelera con tapadera y disponer una distancia de seguridad de un metro, siempre y cuando se contara con elementos de protección o barrera, pues de lo contrario la distancia tenía que ser de dos metros. En este sentido, el Ayuntamiento facilitó la instalación de vallas metálicas en los puestos de venta de frutas para garantizar las distancias. En cuanto al punto de venta de churros, se dispuso una separación entre el puesto y las mesas para evitar la acumulación de clientes en la barra, de tal forma que cada persona recibía su encargo en su propia mesa de forma personalizada.
El acceso al emplazamiento fijado para la celebración del mercadillo para los vendedores se produjo entre las 8 y las 9 horas, procediéndose al cierre de los accesos y prohibiéndose la entrada en horario posterior, mientras que el horario de venta se fijó entre las 9:00 a 14:00 horas, procediéndose de inmediato a la recogida, limpieza y desinfección de los puestos y el entorno desde la finalización de la venta hasta las 16 horas, tal y como se hizo en las dos jornadas de mercado anteriores.
Por otra parte, los probadores solamente podían ser usados por una persona, y debían ser limpiados y desinfectados después de cada uso. Además, las prendas probadas y no adquiridas por los clientes, así como las devueltas, tuvieron que ser convenientemente desinfectadas.
Para el alcalde hay que resaltar la enorme cautela demostrada por los comerciantes para evitar manipular más allá de los estrictamente necesario los productos de venta, especialmente los alimenticios. “Además, recalca Bonilla, cumplieron con rigor la prohibición de no atender a más de una persona a la vez, tirar al suelo papeles, plásticos o cualquier residuo, y exponer productos de prueba, cosméticos, de perfumería o similares».
El Ayuntamiento de Vícar planteó un importante dispositivo de vigilancia y control por parte de la Policía Local para garantizar en todo momento que se cumplían las normas dictadas y para evitar aglomeraciones o situaciones que pudieran comprometer la seguridad tanto de clientes como de vendedores.
