El Gobierno que pudo ser

En lo que nos afecta, creo que esta divagación nace al hilo de la insoportable crispación política que estamos viviendo. Cuesta creer que con un Gobierno formado por el PSOE y Ciudadanos desde el Ejecutivo se estarían lanzando acusaciones de «golpismo» a los partidos de la oposición. Pero en eso están. Para desviar la atención acerca de los errores cometidos en la gestión de la crisis sanitaria inició la ofensiva el vicepresidente Pablo Iglesias y le siguieron Irene Montero y Alberto Garzón aventando una cortina de humo con la que tapar el escándalo que persigue al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por las falsedades con las que han tratado de justificar la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos. Hasta el Presidente del Gobierno ha descendido al barro hablando de la «policía patriótica». Los ciudadanos no nos merecemos que quienes tienen el deber de gestionar los asuntos del común estén impulsando semejante clima de crispación. La tensión que se ve y oye en el Parlamento acaba saliendo a la calle.
Pedro Sánchez ha cambiado mucho. La cercanía de Iglesias le está radicalizando. Bajo la actual dirección el PSOE ha dejado de lado una parte de su propia historia. Su alianza de ahora con Podemos, rescoldo del poder comunista que desapareció en Europa tras la caída del Muro, ha desnaturalizado su AND socialdemócrata. El juego de poder al que les empuja esta alianza al satanizar -sin matices- a la oposición divide al país y alimenta la crispación. La Historia no da marcha atrás, pero nada impide pensar que las cosas podrían haber rodado de otra manera.
-Fermín Bocos-
