Decretar y excretar

Dada la enorme cantidad de caca repartida cabe preguntarse dónde está el yacimiento de detritus y cuál es el procedimiento de transporte, puesto que se trata de una mercancía delicada, acuosa en ocasiones, y de vecindad desagradable, ya que el olor es lo más opuesto al que se percibe en una floristería.
Desde Barcelona a Vinaroz hay más de 200 kilómetros y se tarda por la autovía algo más de dos horas. No sabemos si la mercancía la situaron los transportistas de excrementos en el maletero o en los asientos traseros de sus automóvilels, tomando las precauciones necesarias para que, en el futuro, los usuarios, al entrar, no sientan irrefrenables deseos de salir.
Asimismo, hay que reconocer y encomiar el sacrificio de estos miembros de los CDR, puesto que el manejo de la mierda, a no ser que se esté muy acostumbrado, como es el caso de los poceros, resulta sumamente desagradable, pese al uso de guantes y otros instrumentos defensivos.
Parece, pues, que estamos ante una campaña de expansión de la caca nacionalista, que de momento ha llegado hasta Vinaroz, pero que puede extenderse a otras autonomías. Es posible que, ante la inutilidad de los decretos de independencia, se haya pasado a una nueva etapa, una transición del decretar hacia el excretar.
-Luis del Val-






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