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Con prudencia hacia “el día después”

Permanezcan atentos porque, cuando mejore la situación, saldrá ufano el presidente Sánchez y echará los méritos en su capacho o en el de su incompetente  Gobierno.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, sigue dando vueltas al pico y a la curva, como si la ciudadanía no supiera  analizarlo. Nos toman por inútiles, por lo que me preocupa que el ladrón piense que los demás somos de su misma condición. Todo un filósofo para gestionar una pandemia: en Europa se piensa que España no tiene epidemiólogos, infectólogos  y otros especialistas en virología. Desde el domingo,  parece que hemos alcanzado el pico del coronavirus pero, como lunes y martes  es  fiesta en algunas CC.AA., hay que tomárselo con prudencia y confiar en que no se vuelva a disparar con la vuelta  a la situación primera del estado de alarma.

Celebrar los datos del lunes — como ha hecho el ministro de Sanidad– es una falta de ética, respeto  y de decoro. Es cierto que  el lunes de esta misma semana, los nuevos contagios han sido 3.478; es decir, han disminuido respecto a los días anteriores, pero de ahí a celebrar algo, no tiene sentido. Por cierto, mientras el ministro se pierde en celebraciones, su  coterráneo catalán y consejero de Interior  se queja por la cantidad de mascarillas recibidas: “consideran que la cifra de 1.714.000 mascarillas son  una supuesta referencia al año de la caída de Barcelona en la Guerra de Sucesión”. Sin duda es para enmarcarlo. Está claro que, cuando la gente no tiene nada que hacer, se dedica a matar moscas con el rabo.

Lo que sí celebrará la ciudadanía es la subida del número de pacientes recuperados aunque el  dato se ennegrece cuando vemos que los fallecidos han crecido el martes  un 3 por ciento respecto al lunes: son menos fallecidos que en los primeros días, pero siguen siendo muchos. Demasiados, diría yo. Tengo muy claro que el protagonismo es de cada ciudadano con su capacidad de sacrificio y su prudencia. Llevamos confinados un mes desde la declaración del estado de alarma, pero en Madrid llevan varios días más. Verdad es que, para niños, personas mayores y enfermos crónicos, esto empieza a ser un “arresto domiciliario” y un parón muy desestabilizador en sus vidas.

No han faltado los ciudadanos irresponsables, desde el que pasea  un perro de peluche hasta el que saca cinco veces diarias al perro. Lo que no debemos consentir es que salgan los políticos  a ponerse medallas,  cosa a la que estamos acostumbrados.  Hago este apunte porque la semana pasada el presidente, Pedro Sánchez, echaba la culpa a la ciudadanía por el constante aumento de infectados y fallecidos. Pues permanezcan atentos porque, cuando mejore la situación, saldrá ufano a meter los méritos en su capacho o en el de su ineficaz e incompetente  Gobierno. Algo así como cuanto se achaca a los comunistas de todo el mundo: “Te ocasionan el accidente, te parten las piernas, te hacen la cura, te regalan las muletas y te dicen que gracias a ellos puedes andar”.

No hay desescalada ni nada que se lo parezca. Tan solo tenemos datos que han mejorado un poco, solo un poco. No vale relajarse todavía. Sigue teniendo muchas incertidumbres este virus,  posiblemente tantas  como “el día después”. Y cuidado con el comunismo que atufa al Gobierno español desde dentro; esa condenada y condenable ideología de fanatismo sectario no da puntada sin hilo, por eso Vittorio Gassman decía que “El teatro no se hace para contar las cosas sino para cambiarlas”.

Por cierto, ya se  pueden preparar la Justicia, los bufetes de abogados, la Abogacía del Estado, la Fiscalía General y la de Anticorrupción  porque las denuncias y demandas van a llover como langostas en las plagas de Egipto. Individuos y familias han visto cómo se han masacrado sus derechos y cómo se ha atentado contra familiares por falta de material sanitario, imprevisión gubernativa, torpeza y obstaculización a las comunidades autónomas. La “negligencia con resultado de muerte” es un hecho constatable y denunciable. No será fácil gestionar “el día después”. Al tiempo.

-Jesús Salamanca Alonso-

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Escrito por en 14 Abr 2020. Archivado bajo Entrelíneas.
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