Alfonso Jódar protagoniza una nueva exposición temporal en la sala Jairán del Centro de Interpretación Patrimonial

“Me aficioné a la pintura gracias a Salvador Dalí. De hecho mi primera obra fue una réplica del ‘Cristo de San Juan de la Cruz’”, confiesa. Amante de la pintura colorista e hiperrealista, Alfonso Jódar explota ahora, tras su jubilación, su gran pasión por el arte de la pintura. “Trabajo con seis o siete cuadros a la vez. Mientras se secan unas partes retomo otra obra, cuando se me ocurre otra idea… No suelo trabajar los cuadros de uno en uno”, explica.
La sala Jairán del CIP recibe así una amplia gama de cuadros y tamaños, que ofrecen al visitante ventanas abiertas al arrecife de Las Sirenas, Los Molinos, La Cañada, la Alcazaba o La Chanca. También destacan la gama de bodegones, con carne, pan y agua, jureles o lata de sardina.
También se fija Alfonso Jódar en el mundo animal, con un perro callejero o un caballo salvaje, y con el realismo costumbrista del ser humano, con una niña en la playa, una cosedora de redes o un joven con cántaro.
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