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Madrid vivió un 8 de marzo marcado por la fractura del movimiento feminista. Este año, dos concentraciones distintas arrancaron casi a la misma hora y desde puntos muy próximos, evidenciando agendas diferentes y mensajes contrapuestos en la capital.
La marcha abolicionista: el Movimiento Feminista de Madrid en Cibeles
El grupo que defiende un enfoque abolicionista partió desde la Plaza de Cibeles bajo un lema duro contra la violencia patriarcal y las guerras. Las asistentes reclamaron que la prostitución no se reconozca como trabajo y exigieron medidas legales para perseguir a los beneficiarios económicos de esa red.
- Inicio: Plaza de Cibeles.
- Lema central: Frente a la barbarie patriarcal, feminismo internacionalista.
- Slogans escuchados: «Los cuerpos de las mujeres no son mercancía», entre otros.
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Durante el recorrido, algunas personas portaron banderas nacionales al pasar por Cibeles. Ese gesto provocó gritos desde la manifestación: «fuera fascistas». También se vieron pancartas que preguntaban por la abolición de la prostitución y criticaban la cultura sexual que normaliza la explotación.
Demandas principales y propuestas
- Impulsar una ley abolicionista que persiga a quienes lucran con la prostitución.
- Crear un Sistema Público de Cuidados que alivie la carga de trabajo no remunerado sobre las mujeres.
- Regularizar a las mujeres migrantes para frenar condiciones laborales inhumanas.
- Abolir formas de explotación laboral que se apoyen en la subordinación económica femenina.
En la marcha estuvo presente una delegación del Partido Popular. Encabezó la representación el vicesecretario de Educación e Igualdad, Jaime De los Santos. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, no asistió a esta convocatoria; ese mismo día participó en actos en Valladolid.
Comisión 8M: antifascismo y protesta por la guerra desde Atocha
La manifestación organizada por la Comisión 8M arrancó desde Atocha y avanzó por el Paseo del Prado. Su pancarta principal proclamaba “Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes”, y las consignas incluyeron el rechazo explícito a cualquier guerra.
Recorrido y ejes temáticos
La movilización diseñó varias paradas con temas concretos. Cada etapa buscaba visibilizar una lucha específica dentro de la agenda feminista actual.
- Neptuno: foco en Palestina y críticas al militarismo.
- Entre Neptuno y Cibeles: antirracismo y regularización migratoria.
- Cibeles: violencias machistas y derechos sexuales y reproductivos.
- Frente al Ministerio de Igualdad: debate sobre la Ley Trans y las subvenciones.
Las convocantes señalaron que salían a la calle con «rabia organizada» para defender derechos «de todas y de todes». Se reclamó, además, un posicionamiento claro contra los conflictos armados como parte de la agenda feminista.
Presencia institucional y actos posteriores
- Asistieron diversas figuras políticas: ministros, ministras y dirigentes de organizaciones. Entre ellos, se mencionó a la ministra de Inclusión, algunos responsables del Gobierno y representantes de formaciones políticas afines.
- La movilización concluyó previsiblemente cerca del metro Sevilla.
- Tras la protesta, la Comisión 8M organizó un tardeo feminista con actuaciones, incluida la participación de la artista Sara Socas.
Choque de agendas y ecos en la ciudad
La coexistencia de dos marchas similares en tiempo y espacio subraya la fragmentación del movimiento. Cada bloque presentó prioridades distintas: unos centrados en la lucha contra la prostitución y las estructuras económicas que la sostienen; otros, en el antimilitarismo, el antirracismo y la amplitud de derechos reproductivos.
En las calles se mezclaron cánticos, pancartas y debates; también reacciones a elementos externos, como banderas o grupúsculos que intentaron interferir. La jornada dejó imágenes de tensión, de reivindicación y de ocupación espaciotemporal de puntos neurálgicos de Madrid.
Mensajes y lemas que marcaron la jornada
- «Feministas antirracistas».
- «No a la guerra».
- «Los cuerpos de las mujeres no son mercancía».
- Demandas por políticas públicas de cuidados y regularización migratoria.
La presencia de cargos públicos en ambas movilizaciones también alimentó la discusión sobre la relación entre las instituciones y los distintos sectores del feminismo. Esa visibilidad política aportó respaldo para unas y controversia para otras.












