Palacio de la memoria: recorre sus salas y revive historias olvidadas

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En la costa feraz de Galicia se alza una casa con muchas vidas: fortaleza, granja, palacio literario y símbolo político. El Pazo de Meirás ha sido escenario de amores, ambiciones y tragedias familiares. Su historia mezcla nobleza, modernidad y conflicto, y aún hoy atrae la atención por sus vínculos con Emilia Pardo Bazán y el régimen de Franco.

De pazo feudal a “la Granja”: raíces y cambios

El término pazo designa un palacio gallego. En su origen fue una casa fuerte de los Patiño. Con el tiempo pasó a manos de los Pardo.

Durante la Guerra de la Independencia francesa fue arrasado. Al reconstruirlo en el siglo XIX, Miguel Pardo Bazán optó por un estilo funcional.

No buscó signos nobiliarios ni grandilocuencia. Lo llamó «la Granja» y lo usó como casa de labor. Su mirada era liberal y orientada a la modernización agraria.

La dinastía Pardo Bazán y la formación de Emilia

José Pardo Bazán, hijo de Miguel, fue alcalde y diputado progresista. Quiso dar a su hija la mejor educación.

Emilia Pardo Bazán nació en 1851 y pronto mostró una pasión por la escritura.

La familia practicaba costumbres liberales. A los 16 años Emilia se casó con José Quiroga, un joven de buena posición.

El matrimonio se celebró en la capilla del pazo el 10 de julio de 1868. Dos meses después estalló la Revolución de 1868.

Itinerancia y la Granja como refugio creativo

Tras la boda los Quiroga viajaron por España durante un año. José fue elegido diputado en 1869.

La pareja dividió su vida entre Madrid, La Coruña y la Granja de Meirás. Allí Emilia consolidó su obra.

Las Torres de Meirás serían el lugar donde tejió su biblioteca y llegó a ser un referente intelectual.

Emilia en Europa y sus relaciones personales

Aunque afincada en Galicia, Emilia tuvo una vida cosmopolita. Viajó con frecuencia a París.

Allí participó en círculos literarios y forjó amistades con figuras como Victor Hugo y Émile Zola.

Sin romper su matrimonio, mantuvo vínculos sentimentales intensos, entre ellos con Pérez Galdós.

La transformación: de granja a palacio con torres

Emilia decidió recuperar el pasado señorial del pazo. Quiso convertirlo en una residencia señorial.

Reunió elementos de otros pazos de Galicia y levantó tres torres con almenas.

La más alta fue la llamada torre de la Quimera, con el estudio y la biblioteca de la autora.

Su balcón, conocido como “de las Musas”, se convirtió en símbolo del lugar.

El interior combinaba lujo e historia: escaleras de corte imperial y un retablo barroco en la capilla.

Emilia incluso diseñó un sarcófago para ser enterrada allí. Falleció en Madrid y fue enterrada en la Sacramental de San Lorenzo.

Un centro literario: tertulias y visitantes ilustres

Las Torres de Meirás se convirtieron en punto de encuentro de escritores.

  • Pérez Galdós
  • Leopoldo Alas «Clarín»
  • Juan Valera
  • Marcelino Menéndez y Pelayo
  • Francisco Giner de los Ríos

Según contemporáneos, las conversaciones allí fueron largas y fecundas. El pazo pasó a ser un parnaso veraniego gallego.

Herencia, carlismo y vocación militar

Jaime Quiroga Pardo Bazán, hijo primogénito, heredó el título y el pazo.

Militó en el carlismo y fue vicepresidente de las Juventudes Carlistas de Madrid.

Como oficial de Húsares participó en la Guerra de África. Su ideario político reflejaba la complejidad familiar.

La república, conspiración y la Sanjurjada

Con la proclamación de la Segunda República en 1931, Jaime se unió a círculos monárquicos.

Participó en la intentona golpista de la Sanjurjada en 1932 y fue detenido brevemente.

El vuelco político aumentó las tensiones en toda España y dejó a muchas familias marcadas.

Detención y ejecución en julio de 1936

El arresto en la casa de la familia

El 10 de agosto de 1936 milicianos de la FAI irrumpieron en la vivienda del conde.

Fueron detenidos el conde y su hijo de 19 años. Los llevaron a la llamada “Checa de Bellas Artes”.

De la checa al fusilamiento

Las checas funcionaban como centros de detención y tribunal sumario.

Al día siguiente, el 11 de agosto, los sacaron para ejecutarles el llamado “paseo”.

Ambos fueron asesinados y abandonados fuera de la ciudad.

Relatos y testigos del crimen

El periodista Francisco Camba dejó un testimonio estremecedor.

Describió la escena en la pradera de San Antonio de la Florida, con cadáveres tirados.

El testimonio recuenta cómo el joven intentó proteger al padre antes de morir.

Imposibilidad de mantener el pazo y la opción del donativo

Tras la guerra la familia quedó devastada económicamente.

Manuela Esteban Collantes, viuda de Jaime, y Blanca Quiroga intentaron ceder el pazo.

Ofrecieron la propiedad a la Compañía de Jesús. Los jesuitas rechazaron el regalo por el coste.

La entrega al general Franco: gestos públicos y recompensas

Se creó la “Junta Provincial pro Pazo del Caudillo” para reunir fondos.

El banquero Pedro Barrie de la Maza y autoridades locales dirigieron la campaña.

Por algo más de 400.000 pesetas se transfirió la propiedad al dictador.

En contexto de victoria nacional, el obsequio resultó coherente con el clima político.

La intención era atraer al Caudillo a Galicia y asegurar el mantenimiento del pazo.

Franco residió allí en temporadas y las cargas de la propiedad dejaron de pesar sobre la familia.

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