Mostrar resumen Ocultar resumen
- Cómo surgió y qué propone el Huerto Inclusivo
- Financiación: el impulso de Fundación Caja Rural Granada
- Quiénes participan y cómo se coordinan las tareas
- Actividades y beneficios terapéuticos de la horticultura
- Ubicación, cultivos y uso educativo
- Terapias ecológicas con apoyo tecnológico
- Acción comunitaria y proyección fuera del campus
- Formación, investigación y cambio social en marcha
En el campus de la Universidad de Almería se ha formado un rincón donde la tierra sirve de terapia, aula y encuentro social. El Huerto Inclusivo del CIBIS atrae a personas con diferentes necesidades, estudiantes y profesionales, y ya atiende a más de 150 usuarios cada año.
Cómo surgió y qué propone el Huerto Inclusivo
El proyecto nació para conectar investigación, salud mental y acción comunitaria.
Camión cae al mar en el puerto de Las Palmas
AZCA: más de 1.000 árboles y un parque central transformarán la zona
Desde el Centro de Investigación para el Bienestar y la Inclusión Social (CIBIS) se impulsó una iniciativa práctica. Busca intervenir, formar y generar conocimiento.
El huerto está diseñado para apoyar a personas con discapacidad, mayores con riesgo cognitivo y pacientes con daño cerebral.
- Objetivos: rehabilitar, fomentar autonomía y potenciar habilidades sociales.
- Ámbitos: investigación aplicada, docencia y atención psicosocial.
Financiación: el impulso de Fundación Caja Rural Granada
Una aportación reciente ha dado estabilidad al proyecto.
La Fundación Caja Rural Granada entregó 15.000 euros para consolidar actividades y equipamiento.
El convenio se formalizó entre el rector José J. Céspedes y el presidente de la fundación, Antonio León.
La financiación permite ampliar talleres, comprar insumos agronómicos y adaptar espacios para necesidades específicas.
Quiénes participan y cómo se coordinan las tareas
El Huerto Inclusivo funciona gracias a una red amplia y diversa.
Actores dentro de la universidad
- Vicerrectorado de Política Científica: coordina con el CIBIS.
- Vicerrectorados de Sostenibilidad, Salud y Deportes; Igualdad; y Transformación Digital participan.
- Estudiantes voluntarios contribuyen y aprenden en prácticas reales.
Colaboradores externos
- Asociaciones como FAAM, FAISEM, La Clase Chica y A Toda Vela derivan usuarios y apoyan actividades.
- Centros sociosanitarios y residencias locales participan en las dinámicas.
- Empresas, por ejemplo Jaral SA, aportan formación técnica y suministros agrícolas.
Actividades y beneficios terapéuticos de la horticultura
Las intervenciones se adaptan según capacidades y objetivos personales.
- Tareas practicadas: preparación del suelo, siembra, riego y recolección.
- Se trabajan destrezas: motricidad fina, memoria, planificación y toma de decisiones.
- La rutina hortícola favorece la socialización y la estructura semanal.
Para muchos participantes, el huerto supone un entorno alternativo a los recursos asistenciales convencionales.
Ubicación, cultivos y uso educativo
El huerto se ubica detrás del Edificio de Ciencias de la Salud, con parcelas accesibles.
Se cultivan especies adaptadas al clima: acelgas, lechugas, patatas, cebollas, habas y microgreens.
La variedad de cultivos permite tareas de distinta dificultad y una enseñanza práctica sobre agricultura sostenible.
- Material formativo sobre alimentación saludable y consumo responsable.
- Proyectos de aprendizaje-servicio para estudiantes de salud y ciencias sociales.
- Prácticas externas y trabajos de investigación vinculados al huerto.
Terapias ecológicas con apoyo tecnológico
El equipo del CIBIS combina métodos tradicionales con herramientas digitales.
Se emplean aplicaciones para registrar actividades y dispositivos que facilitan la participación.
En rehabilitación neuropsicológica, las tareas del huerto se plantean como ejercicios funcionales.
La mezcla de trabajo manual y tecnología ayuda a medir progreso en atención, ánimo y habilidades diarias.
Acción comunitaria y proyección fuera del campus
El modelo universitario se lleva a municipios de la provincia para ampliar impacto.
Ayuntamientos como Felix, Canjáyar y Padules han cedido espacios para desarrollar actividades externas.
Estas salidas fomentan el encuentro con comunidades rurales y permiten visibilizar la discapacidad desde lo positivo.
- Jornadas de convivencia intergeneracionales.
- Talleres de horticultura inclusiva en territorios locales.
- Difusión de prácticas replicables en otras universidades y municipios.
Formación, investigación y cambio social en marcha
El huerto no es solo un recurso asistencial; es un laboratorio vivo.
Estudiantes y profesionales prueban métodos, evalúan resultados y publican hallazgos aplicables.
Al compartir el trabajo entre personas con y sin discapacidad, se promueve la normalización y se reducen prejuicios.
Con el apoyo institucional, económico y comunitario, el Huerto Inclusivo del CIBIS-UAL sigue ampliando sus actividades y alianzas.












