Olivo: la poda clave para salvar el olivar y su carrera por la inmortalidad

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El olivo sigue marcando ritmos en el campo mediterráneo. Tras la cosecha, la tijera del podador decide no solo la próxima aceituna, sino también la salud de los árboles y la viabilidad futura del cultivo. Al mismo tiempo, científicos preparan envíos de semillas hacia el Ártico para proteger la diversidad genética del cultivo.

Cómo influye la poda en la producción y la salud del olivo

La poda del olivo tras la recolección es más que una tarea rutinaria. Cada corte altera la relación entre hoja, madera y raíz. Esa redistribución de recursos define cuánto y cómo dará fruto el árbol en campañas sucesivas.

Los técnicos de vigilancia fitosanitaria recuerdan que una intervención excesiva fuerza al olivo a reemplazar copa.

  • Demasiada poda: agota reservas y retrasa la brotación productiva.
  • Poda insuficiente: favorece copas densas y baja floración.
  • Podas escalonadas: permiten renovación sin parones productivos.

También existe un riesgo conocido: la alternancia. Si se trabaja mal, una poda intensa puede dar lugar a años de cosechas abundantes seguidos de años pobres. Por eso las recomendaciones apuestan por manejos continuos y coherentes campaña a campaña.

Estrategias prácticas para evitar la vecería

Equilibrar crecimiento vegetativo y producción es la regla. El olivo necesita madera joven y folíolos bien iluminados. Cuando predomina la madera vieja, baja la brotación y cae la producción.

Medidas habituales:

  • Renovación gradual de ramas envejecidas.
  • Aperturas selectivas para mejorar la iluminación interior.
  • Podas suaves y periódicas en lugar de intervenciones radicales.

Una poda agresiva puede rejuvenecer la copa a corto plazo, pero reduce la cosecha inmediata y debilita el árbol. La alternativa es programar cortes moderados que estabilicen la producción.

Formación de los árboles jóvenes y olivar intensivo

En plantaciones nuevas la prioridad es que el olivo entre pronto en producción sin hipotecar su estructura futura. La poda de formación debe guiar el esqueleto del árbol con cortes leves y frecuentes.

Consejos para plantaciones jóvenes:

  1. Preferir correcciones anuales y pequeñas.
  2. Evitar eliminar demasiados brotes jóvenes.
  3. Diseñar la copa pensando en la mecanización, si procede.

En olivares de alta densidad se tiene en cuenta la recolección mecánica. La forma de la copa se planifica desde el principio para facilitar máquinas y reducir costes.

Preservar longevidad: evitar el envejecimiento prematuro

El olivo puede vivir y producir durante siglos. Pero las heridas repetidas y las podas severas acortan su vida útil. Cada corte crea estrés y obliga al árbol a usar reservas.

Recomendaciones técnicas:

  • Valorar cada poda por su efecto acumulado sobre el árbol.
  • Renovar madera vieja de forma escalonada.
  • Aprovechar los restos de poda de manera sostenible.

Una copa renovada reduce el riesgo de roturas por viento o nieve. También simplifica labores posteriores y reduce costes laborales.

Ajustar la copa al agua disponible: secano versus regadío

El agua condiciona la intensidad de la poda. La directriz es clara: adaptar el volumen de copa a la lluvia media y a la profundidad del suelo.

En secano, una copa sobredimensionada genera frutos pequeños y bajo rendimiento en grasa. En regadío, el margen es mayor, siempre que se mantenga buena iluminación interior.

La poda sirve también para modular la demanda hídrica. Reducir densidad foliar en fincas con limitación de agua ayuda a evitar estrés en los momentos críticos del engorde.

Poda como decisión económica y operativa

La poda debe tratarse como una inversión. Bien planificada, aporta retorno: mejora la regularidad de las cosechas y reduce intervenciones costosas.

Buenas prácticas económicas:

  • Definir objetivos por parcela: renovación, altura, accesibilidad.
  • Formación y supervisión de podadores.
  • Uso eficiente de herramientas y maquinaria.
  • Evitar repasos innecesarios que incrementen costes.

Una intervención clara y coherente reduce tiempos y homogeneiza criterios, lo que abarata el mantenimiento anual.

La iniciativa para guardar semillas de olivo en Svalbard

Paralelamente a las labores en el campo, científicos organizan el envío de material genético de olivo a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard.

Por primera vez, el olivo entrará en ese archivo ubicado en permafrost noruego. La operación está programada para la ventana de recepción del 23 al 27 de febrero de 2026.

El proyecto cuenta con impulso internacional y participación española:

  • Comité Oleícola Internacional (COI)
  • FAO
  • Iniciativa europea Gen4Olive (Horizonte 2020)
  • Ministerio de Agricultura de España
  • Banco Mundial de Germoplasma de Olivo (Universidad de Córdoba)
  • Universidad de Granada
  • CSIC, entre otros centros

Preparación técnica y volumen del envío

El procedimiento no consiste en depositar fruta fresca. Los equipos extraen las semillas de los huesos de aceituna tras la campaña. Esa materia prima se limpia y se acondiciona para asegurar viabilidad.

Pasos básicos:

  1. Recolección de frutos de olivares y acebuches.
  2. Extracción y purificación de semillas.
  3. Homogeneización y embalaje en lotes.
  4. Gestión logística y envío desde centros especializados.

Se prevé enviar unas 1.500 muestras que representan varios cientos de genotipos. No son clones listos para reproducir variedades actuales. Su valor radica en preservar el pool genético útil para mejora y restauración futura.

Riesgos y razones para blindar la diversidad

La biblioteca de semillas actúa como seguro frente a incidentes graves. La experiencia de 2015, con la reconstrucción de colecciones de trigo para Siria, muestra su utilidad.

Las amenazas para el olivo incluyen:

  • Conflictos y pérdida de colecciones físicas.
  • Aparición de plagas y enfermedades nuevas.
  • Episodios climáticos extremos y sequías prolongadas.

Conservar diversidad genética permite disponer de rasgos valiosos. Entre ellos, tolerancia a sequía, resistencia a patógenos y adaptaciones climáticas.

España aporta un papel central. El Banco Mundial de Germoplasma de Olivo en Córdoba custodia más de mil accesiones de casi 30 países. La remesa a Svalbard será una copia de seguridad adicional.

Mientras las cuadrillas de poda aplican criterios técnicos en los olivares, los laboratorios ultiman la última fase del acondicionamiento de semillas. El envío hacia la bóveda ártica está en marcha y su llegada está prevista para fines de febrero de 2026.

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