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El anuncio de la Comisión Europea sobre una flexibilización en las reglas que rigen la venta de coches con motor de combustión ha desatado un choque político. Desde Madrid, el presidente del Gobierno mostró su rechazo y abrió el debate sobre competitividad, clima y futuro industrial.
La respuesta del Gobierno español y la crítica política
Pedro Sánchez calificó la propuesta comunitaria como un paso atrás para la política climática. En su intervención en un foro sobre emergencia climática en Madrid, insistió en que la estrategia europea no debe debilitar compromisos ambientales.
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Desde el Ejecutivo se subraya que la competitividad del sector se fortalece con modelos sostenibles. La apuesta, según Sánchez, debe ser por la sostenibilidad y no por relajaciones que comprometan objetivos.
Qué propone Bruselas y qué implicaría para los coches
La Comisión plantea retirar el veto absoluto a la comercialización de vehículos de combustión en 2035. En su lugar, ofrece permitir una producción limitada de estos automóviles.
- La alternativa contempla que una fracción de vehículos con motor térmico pueda comercializarse tras 2035.
- Ese margen máximo se relaciona con emisiones y se compara con niveles de referencia de 2021.
- Bruselas aclara que la medida se negociará aún entre el Parlamento y el Consejo.
Fuentes comunitarias han explicado que esta flexibilidad no quedaría sin condiciones. Los fabricantes tendrían que «compensar completamente» ese margen mediante créditos vinculados a prácticas más limpias.
Créditos ecológicos: acero verde y biocombustibles
La compensación propuesta se basa en mecanismos industriales y energéticos. Entre las fórmulas mencionadas figuran:
- Uso de acero verde producido en la Unión Europea.
- Empleo de biocombustibles y otras soluciones de bajas emisiones.
- Mecanismos de créditos que permitan neutralizar el exceso de emisiones.
El objetivo declarado de la Comisión sigue siendo alcanzar la neutralidad climática para 2050. La propuesta, dicen en Bruselas, pretende conciliar la transición con la realidad de la industria.
Divisiones internas: Alemania frente a España y Francia
La oferta de la Comisión refleja presiones internas de la industria y de ciertos Estados miembros. Alemania apoyó la relajación, al pedir mayor margen para sus fabricantes.
En contraste, España y Francia defendieron mantener los objetivos originales. Ese distanciamiento augura un proceso de negociación tenso en el que cada actor intentará preservar su industria y sus compromisos climáticos.
Negociaciones pendientes en el Parlamento y el Consejo
La propuesta aún debe pasar por el Parlamento Europeo y el Consejo. Allí se decidirá la forma final y las condiciones exactas de cualquier exención o crédito.
- El texto comunitario servirá como punto de partida.
- Los Estados miembros y los legisladores pueden endurecer o suavizar los requisitos.
- Quedará por ver si se mantienen límites temporales y porcentuales.
Consecuencias para la industria automotriz
Los fabricantes europeos seguirían enfrentando metas estrictas. Aun con la flexibilidad, deberán reducir considerablemente las emisiones.
- Se mantiene el objetivo de una reducción de emisiones del orden del 90% para 2035 en vehículos térmicos.
- La transición obliga a inversiones en electrificación y en cadenas de suministro más verdes.
- La competitividad dependerá de adaptar plantas, proveedores y materiales hacia menor huella.












