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En el Partido Popular de la Comunidad Valenciana se vive una tensión creciente por la elección del número dos regional. Las disputas entre las provincias y las maniobras internas en Génova marcan el calendario, mientras voces internas y candidaturas pugnan por imponer su criterio antes de que venza el plazo fijado por la dirección nacional.
Plazo de Feijóo y la agenda pendiente
El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, señaló como objetivo tener resuelto el relevo orgánico en la comunidad para el 22 de diciembre. Esa fecha coincide con la convocatoria de la Junta Directiva Nacional, en la que se evaluarán también los resultados de las elecciones en Extremadura.
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El calendario, sin embargo, corre contra reloj. La decisión sobre la presidencia del partido autonómico podría adelantarse en Génova. Pero el nombramiento del secretario general regional sigue atascado por la falta de acuerdo entre provincias.
Dos vías para nombrar al liderazgo
La dirección nacional maneja básicamente dos opciones para resolver el vacío de poder.
- Ratificar a Juanfran Pérez Llorca mediante la Junta Directiva Nacional, sin esperar una propuesta formal de la Junta Regional.
- Constituir una gestora que asuma la dirección temporal y permita a Génova elegir a su equipo, incluido el secretario general.
Cada alternativa tiene implicaciones políticas distintas. La ratificación directa evita retrasos. La gestora, en cambio, otorgaría mayor control a la dirección nacional y podría postergar las fricciones hasta una futura asamblea.
La pelea por la secretaría general
El verdadero punto de fricción es el puesto de número dos, que las tres provincias reclaman según su criterio de representación. La elección no es simbólica: condicionará la influencia provincial y las alianzas internas.
Condiciones formales y reclamaciones territoriales
Si la designación se realiza a través de la Junta Directiva Regional, el secretario general debe salir de entre los 22 miembros del Comité Ejecutivo regional. Esa restricción limita las opciones y alimenta la disputa.
Por contraste, si Feijóo opta por colocar una gestora encabezada por Juanfran Pérez Llorca, la dirección nacional tendría potestad para designar directamente al secretario general, saltándose la lista del comité regional.
Fuerzas y alianzas dentro del PP valenciano
Las fuentes consultadas describen un mapa de facciones que complica la negociación. El partido se fragmenta en grupos que buscan maximizar su peso territorial.
- Grupo Vicente Mompó, con apoyo previsto desde Castellón.
- La plataforma alrededor de Juanfran Pérez Llorca.
- El espacio ligado a Carlos Mazón, cuyo legado condiciona la discusión.
- La corriente de María José Catalá, con base en la capital regional.
- Seguidores de Paco Camps y otros actores provinciales.
Según interlocutores del partido, cada bando presionará para imponer su candidato y así controlar la estrategia y la estructura orgánica autonómica.
Resistencia de Valencia y la lógica provincial
La provincia de Valencia reclama que el puesto de número dos no recaiga de nuevo en candidatos procedentes de Alicante o Castellón. El argumento principal es evitar una repetición de la configuración territorial del mandato anterior.
Además, existe rechazo a que la secretaría general sea ocupada por alguien que no represente a la provincia más poblada. Esa postura aumenta la complejidad en las negociaciones y reduce el margen para acuerdos rápidos.
Escenarios posibles y riesgos de escalada
En el PP valenciano manejan varios escenarios con distintos costes políticos.
- Ratificación de Juanfran Pérez Llorca por la vía nacional y búsqueda posterior de pactos provinciales.
- Constitución de una gestora controlada por Génova, con nombramientos desde Madrid.
- Convocatoria urgente de la Junta Directiva Regional para elegir secretario general entre los 22 del comité.
Fuentes internas advierten que, sin acuerdo, la tensión puede intensificarse. Hablan de un ambiente similar a una «guerra civil» interna que podría recrudecerse en los próximos días.
Impacto en la hoja de ruta hacia 2026
La dirección nacional valora la idea de mantener una estructura controlada hasta el congreso regional previsto para 2026. Apostar por una gestora permitiría a Génova pilotar la transición y preservar la unidad aparente hasta entonces.
Quienes apoyan esa opción creen que Génova obtendría margen para organizar un congreso bajo condiciones favorables. Sus detractores sospechan que un control excesivo desde Madrid agrandaría las fracturas locales.












