SERENA WILLIAMS… LA GROSERÍA
No cabe mayor conducta rastrera y bajuna que la que esconce la incapacidad y frustración propia, bajo el manto de causas justas y nobles.
Me refiero a la conducta de la tenista Serena Williams en la final del US open. Después de ser literalmente barrida desde el punto de vista tenístico por su oponente, después de ser cordialmente advertida por el juez-arbitro por recibir instrucciones desde la grada por su entrenador (lo que es ilegal), después de romper violentamente la raqueta, fue sancionada, nuevamente después de insultar gravemente al árbitro acusándolo de ladrón, nuevamente fue sancionada con la pérdida de un juego.
Dichas advertencias y castigos son absolutamente comunes a hombre y mujeres, incluso yo he presenciado la expulsión de algún tenista como John McEnroe.
Por ello, lo verdaderamente bochornoso, además del ya de por sí deplorable espectáculo de mala educación que dio, viene cuando se pone el manto de madre y de mujer para decir que como madre sabe lo que es bueno y malo y que ha sido sancionada por el hecho de ser mujer acusando de machista al árbitro, o sea que no ha sido según su versión, sancionada por recibir instrucciones ilegales, por romper una raqueta y por acusar de ladrón al árbitro sino por el hecho de ser mujer.
Pues mire usted sra. Wiliams, todos vimos una conducta grosera por su parte y calumniadora, vimos a una persona desquiciada, incapaz de asumir su propia derrota deportiva, camuflando su fracaso con un escándalo tendente a anular y empañar el protagonismo de la ganadora.
Espero que algún día su hija, de la que tanto alardea por el hecho de ser madre, vea esas imágenes y especialmente sus manifestaciones, y se avergüence tanto como me ha avergonzado a mí y a miles de hombres, de deportistas, madres y mujeres. Ya está bien de refugiarse en lobbies y estereotipos llamando machista o racista a quien solo cumple con su deber o exige que se cumpla una ley o reglamento. Es muy típico que determinadas mujeres, inmigrantes, o determinadas minorías, cuando se les dice las cosas por su nombre, cuando se les pone de manifiesto malas conductas o se les enseña lo que es correcto, y todo eso contradice sus intereses, pasen al ataque con acusaciones de machistas y racistas, señores lectores no se corten digan a las cosas por su nombre y si son falsamente acusados de tales conductas, que además provocan una adhesión ciega y vehemente entre progres, ríanse y sigan con lo correcto, no caigan en complejo ni vergüenza alguna.
Mi opinión es que usted sra. Wiliams fue una grosera, desplegó una conducta ordinaria y soez, y que dio muy mal ejemplo a su hija y demás fue una mala referencia para el feminismo, y lo que es peor empañó perversamente la victoria de Osaka, la brillante ganadora. Nuevamente quiso ser la niña en el bautizo, la novia en la boda, pero sólo fue la muerta en el entierro de su final perdida, por lo que le aconsejo que luche usted contra su propio ego y deje la lucha feminista a personas más justas y equilibradas.
De los voceros y voceras pseudo feministas que la apoyaron en declaraciones posteriores, mejor ni hablar, ellas mismas se delatan.
Emilio J. López Gutiérrez.
Abogado.
"SERENA WILLIAMS… LA GROSERÍA",






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