Griñán no puede escapar de la realidad
No hace falta mucho esfuerzo para comprender que la anunciada salida de Griñán de la presidencia de la Junta de Andalucía tiene más que ver con el horizonte penal que los diferentes sumarios abiertos dejan entrever, que con las estrategias partidistas de alto nivel. En todo caso, resulta lamentable que el presidente de la Junta de Andalucía preste más atención a cualquier cosa antes que a la adopción de medidas realistas y efectivas que nos ayuden a salir cuanto antes de la actual crisis. Por desgracia, el señor Griñán vive más pendiente del desarrollo del los diferentes sumarios, de los aceros desenfundados que han salido a relucir en las diferentes agrupaciones tras su anuncio y de las ocurrencias de sus socios radicales de IU. De cualquier cosa antes que de atender las necesidades reales de los andaluces. Y creo que Andalucía no se merece este penoso espectáculo. Y es que no se puede hablar de otro modo cuando en los informes de la Guardia Civil que se han conocido tras el levantamiento del secreto del sumario se habla abiertamente de la “activa participación” de la Junta, así como de que era “difícil” mantener el sistema sin “aquiescencia” de las altas esferas del gobierno andaluz. Lo que estamos conociendo del caso de los ERE fraudulentos, de Invercaria o Mercasevilla nos indica que no puede ser de otro modo. Es evidente que la Junta de Andalucía tenía cuadros dirigentes políticos con responsabilidades y competencias claramente establecidas durante los años en los que, desde la cúpula del gobierno autonómico, se maniobró al margen de la Ley. A medida que vamos conociendo las evidencias de estos casos salta a la vista que la magnitud de los delitos e irregularidades no puede saldarse con vagas exculpaciones y la absurda pretensión de que en una administración tan jerarquizada como la Junta de Andalucía algunos funcionarios de segundo y tercer nivel pueden establecer una red de saqueo y robo de fondos públicos sin el conocimiento o al menos la sospecha de sus superiores. Defender lo contrario es, sencillamente, insultar a la inteligencia de los andaluces. Pero por mucho que intente escapar de los plazos y los tiempos políticos, Griñán no puede -ni podrá- escapar de la realidad que él mismo ha creado y consentido.
Luis Rogelio Rodríguez Comendador
Alcalde de Almería








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