La estatua de ‘La Caridad’ vuelve a su ubicación en la Plaza de las Velas
La Plaza de Las Velas recuperará el próximo 12 de septiembre la estatua de ‘La Caridad’, monumento construido en homenaje a las víctimas de la inundación que sufrió Almería en el año 1891, y que es símbolo de la humanidad que la Reina Regente María Cristina tuvo con la ciudad tras esta catástrofe natural.
Así, a finales de 2010 una brigada de mantenimiento del Ayuntamiento de Almería dictaminó que el mal estado de la estatua requería una restauración, que ha corrido a cargo del Área de Cultura del Consistorio. Los trabajos, que comenzaron el pasado mes de marzo, se han centrado en su mayoría en la recuperación del rostro de ‘La madre con sus hijos’, como es popularmente conocido este monumento. Dromos, empresa almeriense experta en restauración, ha sido la encargada de llevar a cabo la reparación de la misma, que se han centrado en las figuras de hierro fundido, y también en los sillares en los que se asienta y la lápida conmemorativa.
“Desde el Área de Cultura estamos especialmente contentos de poder devolver a su lugar una talla que cuenta con tanto significado histórico para la capital, y más teniendo en cuenta que pone en valor las labores y raíces de nuestros antepasados, como un símbolo de superación”, ha destacado Ramón Fernández-Pacheco, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Almería.
Historia
El monumento fue erigido tras las inundaciones sufridas en 1891 donde perdieron la vida una veintena de personas, entre ellas cuatro niños. El coste de la estatua, que se inauguró en 1894, fue sufragado por la Reina María Cristina por 5.235 pesetas. Además, ésta es la primera estatua erigida en la ciudad. La mandataria también encauzó La Rambla, construyó viviendas para los damnificados y el barrio o Paseo de la Caridad. La obra fue elaborada por el escultor almeriense Luis Fernández Cortés, sobre un dibujo de Carlos López Redondo, y fue fundida por los Talleres Francisco Oliveros y Compañía. El monolito representa una madre que sostiene a un niño en brazos y otro que aparece agarrado a su falda, junto a un pergamino con un texto que evoca las ayudas y reparaciones realizadas por la Casa Real a finales del siglo XIX.
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