Con la crisis a cuestas
Desde que nacemos vamos con la crisis a cuestas, ya que producimos una importante reducción económica a nuestros padres. Porque tener un hijo cuesta un pastón. Luego se conforman diciendo “que vienen con un pan debajo del brazo” pero “se lo comen en la merienda” o te dicen: “¡que rico, está para comérselo!” y cuando eres grande “se arrepienten no habérselo comido”.
Transcurre tu infancia, con suerte, con algún hermanito para amortizar lo que se han gastado en ti y cuando te das cuenta te has metido en la crisis de “la edad del pavo”, que se pasa fatal porque nadie te entiende y encima con acné juvenil.
La adolescencia, época de subvención continuada y sin dar golpe, te vas preparando para que “el golpe” te lo dan a ti o lo das tu, es cuestión de supervivencia en un mundo que cada vez va mas rápido y es mas inconformista, pero si te quedas sentado con tu “indignación”, la llevas clara. Para cambiar el mundo hay que trabajar y prepararse para ello, no esperar que otros te lo arreglen y además, prontito.
Como la juventud es algo que se cura con el tiempo, antes de que cante un gallo entras en la crisis de que “ya no eres de las nuevas generaciones” y de ahí a la crisis de los “cuarenta”, los “cincuenta” y la “jubilación”, va unas cuantas crisis más y la merma en tu poder adquisitivo.
Y mientras que llegas hasta aquí y te pasas toda la vida trabajando para sacar adelante tu propia vida, porque no te puedes permitir el lujo de estar de acampada, te llega la crisis “de las vacas locas” y te han fastidiado el cocido; la fiebre aviar y no te acercas ni a tu canario; la peste porcina y te quitas al cerdo de encima; con la gripe A, ni te mueves de tu casa y solo besas a tu pareja; con el sida, ni te cuento; y de vez en cuando una crisis económica y ahora crisis mundial. Pero siempre hay alguien que se beneficia de la desgracia ajena: los mercados. Si no venden una cosa, venden otra y si a un país le fastidian la exportación de pepinos y demás frutas y hortalizas, otros pillaran cacho. A saber.
Y entre crisis y crisis, tiro porque me toca, porque hay que seguir luchando.
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