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Gabriel Amat (Presidente Diputación Almería)

Por su excelente trabajo por y para la provincia de Almería

AL INFIERNO

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Puigdemont

Por inepto

Siervo de Dios Tomás Valera: Cofrade y Mártir

“¿En qué se basa el martirio? La respuesta es simple: en la muerte de Jesús, en su sacrificio supremo de amor, consumado en la Cruz para que pudiéramos tener la vida (cf. Jn 10, 10). Cristo es el siervo sufridor del que habla el Profeta Isaías, que se ha dado a sí mismo en rescate por muchos (cf. Mt 20, 28). Él exhorta a sus Discípulos, a cada uno de nosotros, a tomar cada día la propia Cruz y seguirle en el camino del amor total a Dios Padre y a la humanidad. Es la lógica del grano de trigo que muere para germinar y llevar vida (cf. Jn 12, 24).

Benedicto XVI, Audiencia General,

Castelgandolfo, 11 de agosto de 2010

 

 

1.- La Persecución Religiosa en la España de los Treinta

 

En la década de los años treinta del siglo XX, España padeció una auténtica “persecución religiosa” incluso superior a las del Imperio romano, al contabilizarse después del estallido de la Guerra Civil la ejecución de 12 Obispos, 4184 Sacerdotes Diocesanos, 2365 Religiosos, 283 Religiosas y un gran número de laicos católicos martirizados por motivos religiosos, además de la quema y expolio de un buen número de Templos e imágenes y pérdida de valioso patrimonio histórico-religioso. Pero este anticlericalismo injustificado se remonta mucho antes de la proclamación de la II República el día 14 de abril de 1931, a los primeros episodios de violencia contra la Iglesia en el trienio liberal (1820-23), 1ª Guerra Carlista (1833-39), las matanzas de Frailes de 1834, la desamortización de Mendizábal y la revolución de Asturias en 1934.

 

Integrada la Diócesis de Almería (menor que la actual) por 123 Parroquias y 40 Santuarios o Ermitas, en las que ejercían su ministerio 283 Sacerdotes, 46 frailes y unas 300 monjas, con 100 seminaristas, tan solo en los 3 primeros meses de la guerra fueron asesinados en la Provincia 65 Curas. La represión indiscriminada en la retaguardia republicana almeriense tras el fracaso de la insurrección militar basada mayoritariamente en las “sacas” de cárceles, sería protagonizada inicialmente por el llamado Comité de Presos, entonces liderado por Juan del Águila Aguilera, miembro de la FAI, concluyendo con la toma de posesión del Gobernador Civil Gabriel Morón, con un total de 465 víctimas, de las cuales hubo 2 Obispos, 84 Sacerdotes, 7 Hermanos de las Escuelas Cristianas, 5 Dominicos, 3 Jesuitas, 2 operarios Diocesanos (Josefinos), 1 Franciscano y 1 Sacristán.

 

La Oficina para las Causas de los Santos, dependiente de la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española, está completando el estudio de esta “persecución religiosa” acaecida en la Iglesia de España a partir de la primera recopilación de datos que realizó la Nunciatura Apostólica hacia 1940; de la denominada “Causa General” (con el fondo documental de procedimientos judiciales incoados desde la Fiscalía del Tribunal Supremo por “los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja”, que finalizó en 1950. Conteniendo 1850 cajas dobles, la Causa General Informativa está formada por 11 piezas, la penúltima de la cual se dedica a la persecución religiosa, Sacerdotes y Religiosos asesinados y conventos destruidos o profanados) y de la base de datos “Testigos de la Fe del Siglo XX”, promovida con ocasión del año jubilar de 2000.

 

El día 6 de noviembre se ha instituido por el Papa Benedicto XVI la festividad de los Mártires del siglo XX en España.

 

Explica José Juan Alarcón Ruiz en Persecución Religiosa del Siglo XX en España: Beatos Mártires de Almería, que la Instrucción sobre el Procedimiento Instructorio Diocesano o Eparquial en las Causas de los Santos Sanctorum Mater constituye la norma vigente en la Iglesia Católica sobre el procedimiento a seguir en las Causas de los Santos por vía de martirio, siendo fundamental que la causa de la muerte sea precisamente la fe o la práctica de una virtud conexa con la fe. Por tanto, han de ser objeto de prueba el martirio “material” y los dos elementos “formales” del mismo, es decir: la muerte en sí, que haya sido infligida por odio a la fe y que la misma haya sido aceptada por amor a la fe, siendo menos transcendente demostrar que el mártir hubiera vivido las virtudes cristianas en grado máximo a lo largo de su vida, si bien siempre se recogen testimonios de una conducta virtuosa. Al contrario de lo que ocurre en las Causas por vía de virtudes, para la beatificación de Mártires y su inscripción en el catálogo de los Beatos de la Iglesia no se requiere la aprobación de ningún milagro debido a su intercesión

 

 

2.- Vida y Martirio de Tomás Valera

 

Aunque la mayoría de los jóvenes del Municipio Sorbas (Almería) ignoren hoy quién fue Tomás Valera González y por qué siendo Alcalde Antonio Contreras dio nombre a una Calle, no sucede lo mismo con los mayores, que, si no lo conocieron personalmente, guardan recuerdos muy vivos de él contados por sus padres.

 

Nace mi tío, Tomás Valera, en esta Villa el día 7 de octubre de 1918 en el seno de una familia de tradición Católica, en la Calle Canalejas, siendo el segundo de los seis hijos habidos en el matrimonio de Horacio Valera Gutiérrez de Cabiedes y Mª Teresa González Crespo. Fueron sus hermanos: Juanita (que falleció a los pocos meses de nacer), Teresa (pionera en el baloncesto y tenis femenino), Ginés (mi padre, baloncestista y atleta destacado en los cuarenta), Luz y Ramiro, que murió joven en la postguerra. Su bautizo se celebró en la Iglesia Parroquial de Santa María, de Sorbas, siete días después, apadrinándolo sus abuelos maternos Ginés González Carrillo y Mª Teresa Crespo Cervantes.

 

Siendo destinado su padre como Administrador de la oficina de Correos en Sorbas, en esta localidad pasó los primeros años de su vida y cursó los estudios primarios en la Escuela pública, enseñándole las primera letras el Profesor Eustaquio López Soriano.

 

Buen Cristiano, perteneció siendo niño al grupo de Tarsicios, dependiente de la Adoración Nocturna, que tienen como propósito formar a los pequeños infantes en la fe y hacer oración a Jesús en la Sagrada Eucaristía. Participó ya de joven en la Adoración Nocturna, Asociación Católica en la que sus miembros, reunidos en grupos, se turnan para adorar a Dios por la noche en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, siendo creada en 1877 por el siervo de Dios Luis de Trilles y Noguerol. Y poco antes de su detención, en la Juventud de Acción Católica, forma de apostolado creada por Pío XI en la que los laicos se asocian para el anuncio del Evangelio a todos los hombres y ambientes de acuerdo con las necesidades de la Iglesia Católica en todo tiempo y lugar, contribuyendo a la recristianización de las costumbre y de la vida pública.

 

Gran aficionado a la música y por sus muchas cualidades para ello, su Maestro Pedro de Haro, conocido cariñosamente como “Perico”, le enseñó a tocar el clarinete y pronto formaría parte de la banda municipal de música que siempre acompañaba con gran devoción y recogimiento en todas las Semanas Santas a las imágenes que se procesionaban antes de la Guerra: Nuestra Señora de los Dolores (de la Cofradía de igual nombre, fundada en el siglo XVI, cuya imagen original se perdió en la contienda y se replicó en 1941 por los talleres de la Casa Rius), El Nazareno (de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, talla de Jesús cargando con la Cruz encargada allá por el año 1770 a Francisco Salzillo y que procesionó hasta 1936, siendo quemada en 1937, salvo el pie izquierdo) y al Patrón del Pueblo, San Roque, en sus fiestas del 16 de agosto.

 

Unos años después, mi abuelo Horacio pediría traslado a Almería para que estudiaran sus hijos y aquí concluyó el Bachillerato mi tío Tomás, con 16 años, en el edificio que posteriormente albergaría a la Escuela de Artes y Oficios Aplicados de Almería. La familia se alojó de alquiler en la casa propiedad de los Martínez-Godoy, con entrada por la Calle Gerona esquina a la Calle Real.

 

Fue una persona abierta, alegre, con ganas de vivir, “un castañuelas”, buen Cristiano y piadoso. De niño, extraordinario, pacífico, tranquilo y religioso. Asistía a misa con mucha devoción a la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Un muchacho muy espiritual que hacía apostolado entre sus compañeros de Instituto.

 

Y precisamente este aspecto religioso de su vida fue el causante de su detención el 26 de agosto de 1936 con 16 años, al inicio de la Guerra Civil española, en la pedanía de Las Herrerías, de Cuevas de Almanzora, a la que había acudido a refugiarse a casa de sus tíos Miguel y Luisa Casanova después de pasar por Carboneras, ante los rumores de que había sido denunciado por un compañero de estudios por “ser fascista peligroso con olor a cera” y significarse como joven Católico practicante y lo andaban buscando. También acababa de publicarse en la prensa local la lista de los afiliados al Sindicato de Estudiantes Universitarios (SEU), organización nacional-sindicalista estudiantil de carácter corporativista creada en 1933. De allí salió encañonado con su tío (también perseguido por causa religiosa), condenados y conducidos a la cárcel de “El Ingenio” (caserón que estuvo destinado a fábrica de azúcar), donde estuvieron presos dos años. Su tío sería trasladado al Hospital a causa de las dolencias por una úlcera en el estómago y allí murió.

 

Cuenta su hermana Teresa en la Positio sobre en su estancia en el presido la siguiente anécdota: “allí había gente de Almería y de otros lugares. Mi madre le llevaba todos los días la comida porque allí no le daban. Y mi hermano todos los días la repartía entre los que no tenían nada para comer. Mi madre se extrañaba porque él le decía que le llevaba poca comida. Después, por compañeros de prisión nos enteramos que repartía su comida con los que nada tenían”. Y su hermana Luz, testificó que “mi hermano demostró una gran fortaleza en los momentos de su prisión, a pesar de su juventud. Él pudo decir en el juicio que no era Cristiano y librarse y sin embargo no lo hizo; se dejó matar”.

 

Al poco de ser nombrado en Almería el Gobernador Civil Eustaquio Cañas Espinosa y acampado en el cortijo “El Secano” de Berja el 23 Cuerpo de Ejército de la República, dirigido por el Teniente Coronel de Carabineros José María Galán, el día 3 de mayo de 1938 salió de la cárcel de “El Ingenio una primera expedición de 301 presos políticos en doce camiones al mando del Teniente Maximiliano Céspedes, con la misión de terminar las obras de la carretera de Turón a Murtas, de importancia estratégica para el aprovisionamiento de las tropas. Turón, pueblecito pequeño en la Alpujarra granadina, colindante con Berja, tiene una ermita en honor de San Marcos, patrón del pueblo, y la Parroquia dedicada a la Encarnación, en cuyo templo fueron recluidos todos estos prisioneros y pasaron todo tipo de privaciones y vejaciones por los milicianos que los custodiaba mientras hacían trabajos forzados en la construcción de la carretera.

 

Eduardo D. Vicente rememora en el Periódico La Voz de Almería el 19 de mayo de 2008 un suceso ocurrido en la cuesta de “La Amargura”, paraje de “El Chorrillo”, donde los cautivos iniciaban el camino de sufrimiento rumbo al tajo y recogido en la Positio: “al terminar la guerra su madre viajó a Turón para poner una cruz en el lugar donde murió su hijo. Allí hizo amistad con una mujer que había conocido al muchacho. Entonces le contó que estando en el lavadero, veían pasar todos los días a los presos camino de la carretera que estaban construyendo. Les llamó la atención por su juventud y su belleza, un joven que al pasar frente a ellas trató de ocultarse porque llevaba el pantalón roto. Al día siguiente, la señora le regaló un pantalón nuevo. El muchacho, llorando, le dijo: “me llamo Tomás Valera González.. Ojalá pueda volver un día para darle las gracias”.

 

Alfonso Zamora, en la página 128 de su Libro Los Mártires de Turón narra así las últimas horas de Tomás Valera el fatídico día de 20 de mayo de 1938, con tan solo 19 años de edad: “cometido el crimen (de José Alemán Illán) el asesino volvió a la brigada y mandó al preso D. Tomás Valera González que fuese con él, provisto de herramientas para dar sepultura al cadáver del señor Alemán. Obedeció el desgraciado la orden del criminal Calleja, fue con él al sitio donde yacía la víctima y cavó la fosa que se le había mandado. En seguida, cumpliendo siempre órdenes que el asesino le daba, colocó el cadáver en su fondo y cuando se disponía a cubrir de tierra el cuerpo de su infortunado compañero recibió un balazo en la cabeza que le hizo caer de bruces en la misma sepultura”. Un testigo ocular diría que murió al grito de ¡viva Cristo Rey!. Según resulta de la Positio, pág. 730, documento IV: “en el sumario seguido contra Antonio Navarro Moreno, soltero…aparece al folio 9 un documento de la delegación local de información e investigación que dice: “que Antonio Navarro Moreno, estuvo custodiando los detenidos de Turón como Cabo o Sargento y maltrataba a los allí recluidos y después de torturarlos asesinó a Tomás Valera González, de Sorbas”. Al folio 16 aparece un informe de la comandancia de la Guardia Civil, puesto de Sorbas, que dice: “Antonio Navarro Moreno, según manifestaciones de personas de esa localidad, excautivos de Turón, el mentado individuo era el Sargento de la Brigada y tiene la seguridad plena que fue quien asesinó a los jóvenes de esta localidad Tomás Valera González y José Pérez Fernández”. (C.G.; Ref.5.093, sumario 12.188; C.P. vol. XII, p. 4224).

 

Por su parte, el Historiador y miembro del Instituto de Estudios Almerienses Eusebio Rodríguez Padilla, en su ensayo al día de hoy no publicado La República en Entredicho. El Campo de Trabajo de Turón describe de este modo este fatídico día: “el día 20 de mayo los fallecidos fueron Tomás Valera González (50), Antonio Acosta Garzolini (57), Enrique Enciso Gallurt (17), Manuel Valdivieso Teruel (33), Enrique Velasco Angulo (34), José Alemán Illán (46), León Gil Díaz (59), José Cano Ojeda (60) y Felipe Iribarne Gener (58) . Todos los óbitos se produjeron durante la jornada de trabajo.

Sobre la muerte de Tomás Valera González hemos podido contar con el testimonio de Gracián Cárdenas Cárdenas, que acusa a Francisco Correa López de: “Que mató a Tomás Valera González y Rafael García Torres, en ocasión de que se encontraban trabajando con el declarante y vino llevándose a los dos, asesinándolos y a los veinte minutos resultó él solo” . Esta misma muerte fue imputada por el preso José Luis Rodríguez Cantón al soldado Pedro González Guzmán, manifestando: “que mató a Tomás Valera por creer que era guardia civil, siendo así que era estudiante” .”

 

 

No siendo posible la identificación por sus familiares, sus restos fueron inhumados en el Mausoleo del Cementerio de San José, de Almería.

 

Además de Tomás Valera, 7 Siervos de Dios murieron en Turón entre el 20 de mayo de 1938 y el 8 de junio: José Quintas Durán (seglar, adorador nocturno, de 23 años); José Cassinello Barroeta (seglar, adorador nocturno, de 41 años); Rafael García Torres (seglar, joven de Acción Católica y adorador nocturno, de 34 años);Juan Moya Collado (seglar, de la Congregación de los Estanislaos, de 19 años); José Pérez Fernández (joven de Acción Católica, de 25 años); Francisco Salinas Sánchez (aspirante a Franciscano, de 24 años) y Luciano Verdejo Acuña (seglar, adorador nocturno, de 52 años).

 

El Papa Juan Pablo II ya beatificó en Roma el día 13 de octubre de 1993 a 13 Siervos de Dios víctimas de la persecución religiosa del siglo XX en España, martirizados en Almería en los últimos días de agosto y primeros de septiembre del 36, entre ellos a los Obispos de Almería y Guadix (D. Diego Ventaja Milán y D. Manuel Medina Olmos) y 7 religiosos de la Congregación de Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle): Edmigio, Amalio, Valerio, Bernardo, Teodomiro Joaquín, Evencio Ricardo, Aurelio María y José Cecilio .

 

 

3.- Causa de Canonización de José Álvarez Benavides de la Torre, Tomás Valera y 115 Compañeros Mártires

 

La Causa de Canonización que prosigue en la actualidad, del Siervo de Dios Tomás Valera González, junto con los 116 mártires perseguidos en Almería por causa religiosa en la Guerra Civil (de los cuales 22 eran seglares, como él, y los 95 restantes, religiosos, entre los que también se encuentra el Párroco de Sorbas que lo bautizó, Siervo de Dios Reverendo Fernando González Ros, asesinado en Lubrín con 65 años), comenzó en mayo de 1998, siendo Obispo D. Rosendo Álvarez, el cual diría: “la memoria de nuestros hermanos que fueron víctimas de la contienda civil debe mantenerse viva como agradecimiento de la fe”.

Como expone en la Positio super martirio et fama martyrii ante la Congregatio de causis sanctorum el Relator de la Causa Mons. José Luis Gutiérrez (nombrado en el Congreso ordinario celebrado el 9 de abril de 1999) sobre el martirio de los Siervos de Dios José Álvarez Benavides y 116 compañeros (entre ellos Tomás Valera) que dieron su vida durante la persecución religiosa española, en los años 1936-1938 (ALMERIEN. IN HISPANIA. BEATIFICATIONIS SEU DECLARATIONIS MARTYRII SERVORUM DEI IOSEPHI ALVAREZ-BENAVIDES Y DE LA TORRE CAPITULI CATHEDRALIS DECANI ET CXVI SOCIORUM IN ODIUM FIDEI, UTI FERTUR, INTERFECTORUM), el proceso instructorio que contiene Causa de martirio de 95 sacerdotes y 22 laicos (20 hombres –entre ellos Tomás Valera- y 2 mujeres, una de ellas de etnia gitana) fue abierto en la Diócesis de Almería de 11 de abril de 1995, cerrado el 21 de mayo de 1998 y presentada ante la Congregación para la Causa de los Santos el 24 de julio de 2003. La Positio será examinada por el Congreso de Teólogos, del que forman parte el Promotor de la Fe y ocho Consultores Teólogos. De ser favorable, se dará traslado a la Congregación Ordinaria de los Cardenales y Obispos y con el parecer positivo de ambas Comisiones, el Prefecto del Dicasterio informará al Santo Padre, que ordenará promulgar el Decreto sobre el martirio, a partir del cual la Secretaría de Estado comunicará la fecha en que tendrá lugar la Beatificación. El Siervo de Dios se llamará en adelante Beato y se le podrá tributar culto público en su honor en una Diócesis o Congregación religiosa. Y ya para la Canonización de Beatos o inscripción en el catálogo de Santos de la Iglesia sí será necesario atribuirles un milagro, sean mártires o confesores (por vía de virtud) con la comprobación de que se haya difundido su fama de martirio y de santidad, así como los favores o gracias concedidos por su intercesión. La Canonización extiende preceptivamente el culto público a toda la Iglesia universal.

 

 

4.- Bibliografía Consultada

 

ALBERTÍ, J. La Iglesia en Llamas. La Persecución Religiosa en España Durante la Guerra Civil. Ediciones Destino, 2008

Del PINO VICENTE, EDUARDO. Vida y Muerte de Tomás Valera. La Voz de Almería, 19 de mayo de 2008

MARÍN CARA, A. La Comunidad de los Jesuitas de Almería en el Período 1929-1939. Editorial Universidad de Almería, 2010

QUIROSA CHEYROUZE Y MUÑOZ, R. Represión en la Retaguardia Republicana. Almería 1936-1939 Librería Universitaria, 1997

RODRÍGUEZ PADILLA, E. La Represión Franquista en Almería. Arráez Editores, 2007

RODRÍGUEZ PADILLA, E. La República en Entredicho. El Campo de Trabajo de Turón

RUIZ FERNÁNDEZ, J. De la II República a la Guerra Civil. Berja (1931-1939). Arráez Editores, 1999

 

Por Ginés Valera Escobar

 

Diputado de la Junta de Gobierno de Hermandad Eucarística

Y Cofradía de Nazarenos de la Santa Cena

Y María Santísima de Fe y Caridad

 

 

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Escrito por en 15 Dic 2012. Archivado bajo Opinión.
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