Beato Diego Ventaja, obispo: “75 años de su martirio”
“Tanto por ser de esta provincia como por sus virtudes, sencillez y celo apostólicos el Sr. Ventaja se atrajo el afecto de todos sus diocesanos” desde su entrada en la diócesis de Almería. Así se expresaba pocos días antes de la guerra civil, el futuro canónigo D. Luis Aliaga. En esto no hemos cambiado los almerienses: nos gana el testimonio de cercanía y hondura personal.
En el Seminario Menor conocí mejor su historia, con la obra clásica de D. Antonio Montero. ¡Qué retiro (1-V-1991) nos dio en Tices D. Juan López q.e.p.d.! Sentado algo más atrás que el obispo, me pareció que D. Rosendo se estremecía. Y es que impresiona la vida de un niño tan pobre como valioso, que se hizo cura. D. Diego Ventaja Milán (1880-1936) estuvo dedicado a la formación de los niños pobre, y a animaba diversos apostolados. Obispo de la olvidada diócesis de San Indalecio en 1935. Ese año fue para él de intenso trabajo apostólico, pero trágico en la historia patria. Estaba en Granada al inicio de la guerra. Prefirió volverse con su gente, pudiendo haber escapado. Bien caro le costó. A los pocos días, vio incautada su casa por orden del Gobernador Civil. Enseguida fue impedido en su libertad religiosa, detenido y encarcelado ilegalmente, sometido a malos tratos y a trabajos forzados. Por último, fue ejecutado injustamente (30-VIII-1936) en el Barranco del Chisme, cerca de la Venta del Cosario, Vícar. Sin juicio, sin garantías legales. Sólo por ser el obispo.
La Iglesia siempre ha venerado a los mártires, y ha cultivado el conocimiento de la historia, con las persecuciones sufridas y la vida ejemplar de los testigos. Hoy decimos abiertamente que D. Diego no es una víctima de uno de los bandos de la guerra civil -dicho sea con todo respeto para ellas-, porque no estaba en guerra con nadie. La entrega de los mártires es un enorme escollo para los que se afanan en blanquear la historia de la II República española y del bando republicano en la guerra civil. Lo peor de esas falsificaciones históricas es emplear la historia como arma contra el actual adversario político, y reavivar el odio, como hemos visto en los agresores de peregrinos en Madrid. Los mártires siguen invitando a la concordia, el objetivo por el que abogó la Iglesia en España, culminando con su apoyo a la transición pacífica a la democracia.
El Beato Diego lleva casi dieciocho años en los altares (10 de octubre de 1993). Nuestra diócesis ha celebrado más tarde la beatificación de otros mártires del mismo tiempo. Mas los que aguardan su reconocimiento eclesial. Dios ha hecho germinar una hermosa cosecha de testigos en Almería. El rostro de D. Diego, con su cara de pastor bueno, sigue cautivando cuando uno reza ante él. Y su testimonio, entusiasma.
Puedes seguir las respuestas de esta entrada por el RSS 2.0. Los comentarios y pings están cerrados por el momento.







EL RINCÓN DE LA SIRENITA
LA VENTANA DE LA FE
SUCESOS
EN CLAVE DE HUMOR
DOCUMENTOS









